<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009</id><updated>2011-12-02T02:33:10.051-08:00</updated><title type='text'>el médico de la peste</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>48</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5447784187939779659</id><published>2011-08-22T03:36:00.000-07:00</published><updated>2011-08-22T03:55:52.362-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Adiós&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Generalmente escribo el texto y después le pongo el título. Ahora, sin embargo, ha sucedido al revés. Primero he decidido el título y después me he puesto a escribir el texto. Mis intenciones son evidentes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hace más de veinte años empecé a escribir mi primera novela. Su principal defecto (además de lo mal que estaba escrita) era que no tenía final. El narrador hablaba y hablaba sin solución de continuidad y la historia daba vueltas y vueltas (enredándose más y más en su propia verborrea) sin ahondar en nada, sin encaminarse a nada, sin atisbar siquiera el objetivo final. Esa primera novela mía (igual que otras muchas que vinieron después) se murió de agotamiento. Reventó como revientan los caballos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No quiero que a este blog le pase lo mismo. Es hora, pues, de terminar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Además, el trabajo ya está hecho.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Reconozco que al principio me confundió eso de empezar a hablar de Praga y de repente pasar a hablar de Madrid y de la inmensa tristeza que a veces me ahoga el corazón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero jamás se me pasó por la cabeza cambiar ni una sola coma. La literatura más que otra cosa es magia pura y no me cabía duda de que cada pequeño texto formaba parte de un conjuro mayor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hoy por fin lo he entendido. Hace media hora que lo comprendí. No se debe decir nada más cuando ya está todo dicho.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me fui de Madrid en busca de algo. En mis delirios de escritor imberbe pensaba o quería pensar que estaba buscando la libertad, la inspiración, la experiencia, a mí mismo. Ahora me acuerdo de eso y me río. No. No buscaba nada. Tan sólo tenía una cita. En Praga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y la fuerza del azar, la inconmensurable fuerza de que sea lo que tiene que ser, nos enseñó a todos que las citas, igual que las profecías, tienen que cumplirse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El camino que unía Madrid y Praga no iba por el cielo, sino por debajo de la tierra, por debajo de todo aquello que todavía tuviera algo más abajo de sí mismo. Fue un camino de fango y de dolor, de honda soledad y de gusanos ciegos, de raíces que se enredan en los tobillos y de llorar mudamente, en seco y con la boca abierta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero al final de todo esperaba la lluvia. El agua inaugural de lo que germina y florece. El alimento esencial de los que estamos condenados a esto de vivir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Adiós a todos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Regreso a la sombra para reconocer mejor la luz, tu luz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Ya no hay miedo. Me quedo contigo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A todo lo demás, adiós.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5447784187939779659?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5447784187939779659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5447784187939779659&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5447784187939779659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5447784187939779659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/08/adios-generalmente-escribo-el-texto-y.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-7771952392431823574</id><published>2011-08-21T13:45:00.000-07:00</published><updated>2011-08-22T01:17:19.733-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Mi querido amigo:&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Praga es una ciudad muerta. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Corrí hacia el aeropuerto de Rudyne como quien se tapa la boca y escapa de la peste de un cadáver.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me drogué metódicamente delante de unos enormes ventanales desde donde se veían decenas de aviones despegando y decenas de aviones aterrizando y esperé a que alguno de esos horrendos aparatos me sacara de allí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Fue así como al cabo de tres horas tomé tierra en el aeropuerto de Barajas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;En Eurocar alquilé un coche puntiagudo, un coche con el morro afilado y punzante como un bisturí. Ya sabes. Quería hacerle la autopsia a Madrid. Saber de qué murió. O de qué se me murió. Abrirle la barriga y chapotear en su sangre y en sus heces, en sus tripas y en su grasa, hasta dar con el agente maligno que acabó con él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No. Nunca se me ocurrió pensar que lo mismo que mató a Praga mató también a Madrid. No. A Praga la mató la esperanza, esa sustancia estimulante que acaba convirtiéndose en un veneno mortal de necesidad. A Madrid lo mató -ahora lo describiré- el propio recuerdo de Madrid, esa enfermedad de largo recorrido, ese virus que se te agarra al estómago y que si no lo alimentas, se alimenta él de ti. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Lo que quiero decir, querido amigo mío, es que atravesé la baldía ciudad de Madrid y llegué a nuestro barrio, quiero decir, a nuestro antiguo barrio. ¿Te acuerdas de él?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Si te acuerdas de él, te recomiendo que hagas el esfuerzo de retenerlo en tu memoria tal y como fue, o tal y como lo quieras recordar, porque ha desaparecido. Igual que desapareció Praga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Llegué a nuestro antiguo barrio, quiero decir, a lo que fue nuestro antiguo barrio, y me lo encontré en silencio. ¿Te lo puedes creer?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Lo que fue nuestro barrio no era más que un puñado de calles vacías: nadie paseaba, nadie en las paradas de autobús, nadie saliendo de las bocas de metro, nadie a la puerta de los bares.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Tan sólo ancianas que buscaban la sombra y tres o cuatro parejas rollizas que se sentaban en el respaldo de los bancos a declararse su amor en guachupino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Eché de menos aquellos tiempos. Qué coño. Al fin y al cabo eran nuestros tiempos. Fue el barrio de nuestra adolescencia, allí crecimos los dos y a los dos, un día, nos tocó decidir entre dejarnos lánguidamente absorber por su miseria o excavar un túnel con un par de cucharas, un túnel para huir, el túnel de promisión que nos llevara muy lejos de allí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Nos fuimos, mi querido amigo, nos fuimos sin mirar atrás. Nos fuimos con el juramento de no regresar jamás. De no dejarnos tentar por el movimiento hipnótico del paso del tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero ahora paso por ahí y no reconozco nuestro barrio y lo echo de menos. ¿Cómo es posible?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Eché de menos a los melancólicos yonquis que ya no tenían ni fuerzas para robarnos. Esos que tenían los dientes carcomidos y las venas impracticables.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Eché de menos a los gitanos. A los que nos perseguían (nunca nos daban alcance), a los que nos atracaban con esas navajas que abrían con las dos manos, a los que solamente nos escupían y a las inolvidables, a las abnegadas, a las gordísimas gitanas con mandil que llevaban un niño colgando de cada teta y todavía se las apañaban para entrar en las tiendas, limpiar las estanterías y estafar al dependiente con las monedas de la vuelta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me acordé de ti y de mí corriendo (había que estar en forma para la liga de baloncesto) entre contenedores incendiados y patrullas ciudadanas que iban al poblado de Jauja, ese gran mercado de la droga, a tomarse la justicia por su mano. Me acordé del parque de San Isidro, en cuya hierba no te podías tumbar porque o te pinchabas el culo con una jeringuilla o venían los yoncarras a robarte la cartera y el peluco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me acordé de los atracos en los bares. Los atracos nocturnos a punta de pistola de fogueo en los que el atracador le decía al camarero que echara el cierre y a los clientes que se encerraran en el tigre, ah, y que nadie levantara las manos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me acordé de los tiernos tontos que chillaban por las calles, de las putas amargas que llegaban a casa al amanecer, de los borrachos que siempre tenían algo que contar, de los mendigos a los que les pagábamos el desayuno y del loco del estilete. ¿Te acuerdas tú del loco del estilete? Se cargó a dos tíos en el barrio y nosotros volvíamos a casa corriendo, llenos de pánico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me acordé de que venías a mi casa a fumar (de hecho escondías el paquete de tabaco en el falso techo del ascensor) y a espiar a mis vecinas, y de que yo iba a tu casa a colocarnos, a emborracharnos y a jugar al ordenador horas y horas, días y días, hasta el fallo neuronal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pensé que a lo mejor te acordabas tú de mi coche. Ese que compartía con los yonquis del barrio, quiero decir, ese que me robaban cuando querían pincharse con tranquilidad y que, a cambio de mi silencio, al cabo de un par de días me devolvían con el depósito lleno y, eso sí, el asiento de atrás manchado de sangre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;De todas estas cosas me acordé. Y de otras muchas cosas más de las que tú, al leer esto, también te estarás acordando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;De todo esto ya no queda nada. Queda en ti y queda en mí y un poco en este papel.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Esas calles vacías y silenciosas... Joder. Sentí que me habían arrancado algo de cuajo. No. No es el pasado ni la adolescencia. Es una música. Eso es. Una música. La melodía de haber sido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;De repente alguien la ha apagado. Cortaron las cuerdas del arpa. Decapitaron al violín. Nunca más volverá a sonar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Madrid, mi querido amigo, es una fosa común de instrumentos musicales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-7771952392431823574?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/7771952392431823574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=7771952392431823574&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7771952392431823574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7771952392431823574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/08/mi-querido-amigo-praga-es-una-ciudad.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-1075123711018273860</id><published>2011-06-23T04:49:00.000-07:00</published><updated>2011-06-23T05:16:02.687-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;La espalda&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;He leído en un manual de Medicina que la crudeza de nuestro último dolor físico, de esos que sobrepasan, en intensidad y en perseverancia, las fronteras de lo digno, de lo admisible y de lo soportable, nos hace olvidar todos aquellos viejos dolores que un día tuvimos y que, ya desaparecidos, parece que jamás existieron.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Yo no quiero que nada parecido me ocurra a mí y por eso desde aquí, desde esta cafetería recién abierta al público, me gustaría recordar a aquella muela que, con apenas veinte años, me acercó al campo magnético de la locura y me introdujo en el aliviador deporte de reventarme la cabeza contra el tabique de mi habitación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Quiero recordar, también, a mi úlcera de estrés, esa abnegada amante que se acostaba conmigo y que conmigo se despertaba y cuya actividad insaciable, ávida, succionadora, me hizo perder más de quince kilos y casi la misma cantidad de amigos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No quiero olvidar a mi tobillo tronchado como una rama seca ni a las uñas de mis pies, que se arrancaron de cuajo durante un partido de baloncesto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Asimismo permanecerá para siempre en mi memoria el aceite hirviendo, el aceite que burbujeaba en la palma de mi mano, el aceite que me borraba las líneas de la vida, del corazón y de la suerte, el aceite que me hizo gritar desde un lugar más allá de la garganta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Aún me quedan un par de dolores más. Me gustaría compartirlos con vosotros, pero en cuanto quiero escribir sobre ellos, el pulso me tiembla y se me nubla la vista.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Además lo que mide el mundo hoy, lo que lo juzga y lo que lo explora, es mi dolor de espalda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Mi dolor de espalda, una vez que se ha hecho con los mandos de mí mismo, una vez que gobierna en solitario esta nave a la deriva que se llama David, decide sobre lo grande, sobre lo mediano y sobre lo pequeño. Decide, por ejemplo, sobre las sillas para zurdos, sobre los ascensores hidráulicos y sobre el analgésico en vena del amor en bruto, del amor todavía no entregado a la cadena de postproducción, del amor al que todavía no alcanzó el Final Cut.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El dolor de espalda te aclara los puntos más oscuros de la filosofía kantiana y, al mismo tiempo, te instruye en la inextricable metafísica de atarte los zapatos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El dolor de espalda, pues, es espiritualidad pura, y además dura tanto tiempo que uno empieza a preguntarse si ese dolor de espalda, en realidad, es solamente un dolor de espalda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Porque a lo mejor es algo más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El dolor de espalda me incita a gritar, ya sabéis, el grito: la primera y más saludable higiene del ser humano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El dolor de espalda me impide estar sentado, es decir, no me deja, por ejemplo, estar cuatro horas en un restaurante, quizás en una cena de empresa, delante de un pollo frito, hablando de memeces, o plantarme delante del ordenador y decirle a mis trescientos cincuenta amigos del féisbuc mi último gran pensamiento impostergable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Mi dolor de espalda también me impide agacharme. No puedo realizar el movimiento de la sumisión, de la humillación de la cerviz, de la aceptación universal, de la entrega propicia del ojo del culo, como hacen todos aquellos que tienen la espalda de acero, forjada en la abrasiva fragua de la fisioterapia mental.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Mi dolor de espalda me desaconseja correr. Con cada latigazo, con cada calambre, me aboca a la precaución y a la tranquilidad, al equilibrio y a la justeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Mi dolor de espalda, sin embargo, me aconseja caminar. Por un lado, no debo quedarme parado, no debo incurrir en el error del estatismo y la inmovilidad, y por otro lado, me dice dónde tengo que apoyar el pie, qué terreno es firme y qué terreno es movedizo y dónde pueden esconderse los bordillos, las piedras y las zancadillas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No conviene medicar el dolor de espalda. El dolor de espalda es la fuerza (dolorosa, sí) que me endereza, que me devuelve al camino correcto cada vez que me desvío de él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Contra el dolor de espalda hay cremas y fajas, mantas térmicas y masajes, analgésicos y antiinflamatorios, ansiolíticos, espráis y relajantes musculares. Tal cantidad de cosas resulta sospechoso. Habría que preguntarse por qué ese empeño en adormecer al que sufre, al que intenta profundizar en la clarividencia de su propio sufrimiento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-1075123711018273860?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/1075123711018273860/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=1075123711018273860&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1075123711018273860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1075123711018273860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/06/la-espalda-he-leido-en-un-manual-de.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5078700340581370118</id><published>2011-06-22T06:26:00.000-07:00</published><updated>2011-06-22T09:39:14.750-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;La felicidad&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;He escrito muchos textos acerca de ti, aunque siempre sin saberlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Dibujé, en las servilletas de las cafeterías, tu rostro invisible, inencontrado aún. Trataba de darte forma, de crearte solamente para mí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me preguntaba, doliéndome el estómago como me duele ahora, cómo serías, a qué sabrías, cómo te reconocería cuando te viera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A veces, en la oscuridad de cualquier noche, dejaba que la música me hablara de ti aunque la música, de ti, no supiera absolutamente nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y subí a la montaña más alta a gritar tu nombre y tu nombre, de vuelta, el eco me lo tiró a la cara.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Comprendí que no hay ningún camino recto que lleve a tu corazón. A ti se llega desde el laberinto y desde la encrucijada, desde la calle cortada y desde la carretera que se termina de repente en mitad de la montaña.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Después, poco a poco, fui vislumbrando tu aspecto. A veces, incluso, me daba cuenta de que te había tenido, pero que, cuando te tenía, no sabía que te estaba teniendo. ¿De qué me sirvió, entonces, tenerte?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Llegué a preguntarme si realmente tenía derecho a desearte. Te veía pasar por delante de mis ojos y veía cómo te entregabas a los demás, cómo a mí nunca te entregabas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Soñaba, presa de la fiebre, que a lo mejor tú pensabas en mí en secreto, igual que yo, en secreto, moría por tenerte entre mis manos, por cerrar el puño, por no soltarte jamás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sí, te veía con otros. Te veía yéndote con cualquiera. Dejándote follar por quien no te merecía. En esos momentos me sacaba el corazón y me sentaba encima de él, hasta asfixiarlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El otro día, delante de una pizza, mi amigo, el poeta Ramón Machón, sentaba cátedra sobre las incursiones de la muerte en la vida y sobre las incursiones de la vida en la muerte, es decir, sobre los distintos rostros de la sabiduría, uno de ellos, por supuesto, la felicidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero él lo tiene más fácil: es un poeta y conoce la muerte (la vida) de morir (de vivir) en cada verso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Para mí es más complicado: tan sólo soy un narrador. Mi tiempo se mueve en línea recta y la felicidad mía de cada día, si no me la dan hoy, desengáñate, David, tampoco te la darán mañana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El tiempo del poeta (del verdadero poeta) es una espiral. En él no existe el concepto siempre y no existe el concepto nunca. Siempre/nunca el poeta (el verdadero poeta) acaba acorralando al mundo y ensartándolo con la palabra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Yo leí el verso,&lt;i&gt; el enfermo de cáncer no pierde nunca el sentido del tumor&lt;/i&gt;, y supe que, a partir de ese momento, el mundo era diferente. Supe que debíamos derribar lo construido, que debíamos cambiarnos de nombre, que debíamos empezar de cero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los poetas (los verdaderos poetas) nos enseñan que, a lo mejor, el camino hacia la felicidad es precisamente ese: no perder nunca el sentido del tumor.    &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5078700340581370118?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5078700340581370118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5078700340581370118&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5078700340581370118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5078700340581370118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/06/la-felicidad-he-escrito-muchos-textos.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5571286821655642277</id><published>2011-06-10T02:57:00.000-07:00</published><updated>2011-06-10T03:35:09.801-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Radiografía del indigno&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Desde hace unos meses, por culpa del revuelo que están formando los indignados, nos hemos olvidado de los indignos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los indignos también salen a la calle en masa. Los indignos también toman plazas, Ayuntamientos, colegios y Embajadas. Los indignos también se manifiestan. Los indignos, como bordillos incómodos, también están ahí para que nos tropecemos con ellos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Lo que pasa es que, de verlos todos los días, de oírlos todos los días, de todos los días sufrirlos, nos hemos acostumbrado a ellos y a veces sucede que ni los reconocemos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los indignos, para ubicarse en el mundo, necesitan un jefe. La realidad cotidiana se vuelve insoportable si no ejercen el delicadísimo arte de la sumisión. ¿Qué sería de este valle de lágrimas sin un culito que lamer, sin una memez que reír, sin una sandez que adular, sin aplaudir lo que digan que hay que aplaudir?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los indignos extienden alfombras rojas y se hacen con la batuta delante del coro de bienvenida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los indignos saben, antes que nadie, cuándo deben ponerse el traje y cuántos grados debe tener exactamente el ángulo de su reverencia y a cuántos centímetros debería descender la figura solemne de su genuflexión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A los indignos -pobrecitos- no les gusta la verdad. Cuando oyen alguna verdad, los pobrecitos indignos se ponen pachuchos y, a veces, se les descompone la tripita.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los indignos no dicen nada por escrito. No quieren que quede constancia de que un día -Dios mío- expresaron su opinión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los indignos acostumbran a esconder su nombre y a pasearse por tu espalda. Aguardan la orden del amo -basta un silbido- para consumar la traición.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El indigno, todas las mañanas, se desayuna con envidia. Le unta mantequilla, le echa mermelada, la moja en café con leche y se la traga sin masticar. No consigue, sin embargo, ni quitarle ni el sabor ni eliminarle el aroma. Al indigno siempre le apesta el aliento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El indigno solamente puede ser amo o esclavo. De la misma manera que cede su oreja como recipiente para las micciones de su jefe, también le gusta agredir al que es más débil que él y, si puede, injuriar y vilipendiar -siempre por la espalda- al que es más válido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El otro día, mientras esperaba a que abrieran las puertas de la sala del cine, hablaba con un catedrático de Psicología de la Universidad Carolina de Praga y me decía que era muy importante no confundir al indigno con el perdedor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me decía que la principal característica del perdedor es, precisamente, la dignidad. Me hacía ver que el perdedor es aquella persona que jugó, que arriesgó, que perdió y que asumió su derrota. El perdedor siempre mira a los ojos. El perdedor tiene el inmenso atractivo del superviviente. El perdedor merece todo nuestro respeto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Suele pasar que el indigno se hace pasar por perdedor, pero solamente lo hace para ver si folla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Entramos en el cine, nos sentamos en nuestras butacas y todavía, antes de empezar la película, el catedrático de Psicología de la Universidad Carolina de Praga me dijo que no podemos dejar al margen la problemática del Juicio Final.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me explicó que uno de los grandes errores que comete el indigno, es pensar que el Juicio Final se produce después de la muerte. Piensa que bastará con seguir haciendo la pelota en el más allá para conseguir un huequecito en el paraíso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero no. Parece ser que el Juicio Final no es en muerte, sino en vida, y que nadie nos juzga a nosotros, sino que nosotros nos juzgamos a nosotros mismos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Un día el indigno se mira en el espejo y, mientras se mira, tiene un momento de lucidez y se da cuenta de quién es. Entonces, en el mejor de los casos, el indigno rompe el espejo, coge un cristal y se raja las muñecas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sus últimos minutos de vida, intentando vanamente redimirse, los pasa observando cómo, roja, densa, olorosa, se le escapa de su cuerpo toda la indignidad.     &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5571286821655642277?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5571286821655642277/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5571286821655642277&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5571286821655642277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5571286821655642277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/06/radiografia-del-indigno-desde-hace-unos.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-1818977013349722174</id><published>2011-06-08T23:40:00.000-07:00</published><updated>2011-06-09T02:39:32.587-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El vacío&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hay días como hoy en los que, de repente, el cielo se nubla y los amigos vuelven.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hay noches, como la de ayer, en las que los enemigos te observan y cunde el dolor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Ahora, mientras remuevo el café con el bolígrafo con el que escribo esto, poco a poco me voy dando cuenta de que no hay mejor antídoto contra los pinchazos del corazón, que observar la realidad a través de una cámara de vídeo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Grabaría, para pasarlo una y otra vez, para tenerlo toda la vida delante de mis ojos, un espacio vacío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Porque hoy necesito el vacío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sería un espacio vacío y pequeño, en el que cabría una sola persona, agachada, de cuclillas o tumbada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero mejor que no haya nadie, que solamente sea un espacio vacío, un espacio lleno, abarrotado de eso, de vacío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No quiero colores. La memoria, a veces, asigna un color determinado a un determinado recuerdo, un color determinado a un determinado dolor. No. Mi cámara grabará siempre en blanco y negro, los tonos del olvido, la vieja estética de la amnesia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;En mi espacio vacío solamente habrá vacío, un vacío invariable y eterno, un vacío en el que siempre se podrá confiar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Podré dormirme delante o dentro del vacío, quiero decir, podré dormirme días, semanas, meses, años enteros delante o dentro del vacío, que después, cuando abra los ojos, el vacío será siempre el mismo vacío, no habrá vacío pasado, ni vacío presente, ni vacío futuro, no deberé recomponer el vacío que no vi y que nadie me cuenta, no habrá más vacío que ese vacío en el que no hay absolutamente nada, sólo vacío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Mi vacío tendrá formas geométricas. Necesito una imagen dura y matemática. Se trata de huir de lo curvado, de lo sinuoso, de lo aproximado, quiero decir, se trata de huir de todo aquello que me incita a imaginar, a soñar, a escribir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Cuando amanece y el dolor asoma por la línea del horizonte, cuando me meto en la ducha y me desprendo el antiguo dolor con el dolor reciente, cuando doy vueltas y vueltas a mi taza de dolor con leche y azúcar (mucha azúcar), cuando el cajero automático me escupe dolor a las manos y chilla para que me lo lleve, cuando todo eso ocurre (y otras muchas cosas más, todas ellas hijas abortivas del dolor), solamente me queda refugiarme en el vacío, donde no hay nada, nada, nada, ni siquiera eso, dolor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-1818977013349722174?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/1818977013349722174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=1818977013349722174&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1818977013349722174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1818977013349722174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/06/el-vacio-hay-dias-como-hoy-en-los-que.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-1219427410965195186</id><published>2011-04-09T05:15:00.000-07:00</published><updated>2011-04-09T05:39:56.399-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Desde el infierno, con amor.&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un día abriré los ojos en la oscuridad y los mantendré así, abiertos, hasta que la oscuridad, poco a poco, se vaya diluyendo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo importante no será despertar. Lo importante será despertar con todos los monstruos de mis pesadillas. Que los monstruos de mis pesadillas no vuelvan a mis pesadillas. Que por una vez -y ojalá para siempre-, más allá de la cobarde oscuridad, permanezcan, aterrándome, en la dolorosa luz de la vigilia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Miraré a las cuatro esquinas de mi habitación y allí estarán los monstruos, haciendo lo que acostumbran, es decir, matándome de miedo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esta vez, sin embargo, les diré, buenos días, y ellos, oyéndome la voz (hasta ahora solamente me habían oído gritos), sabrán que no estoy diciendo, buenos días, sabrán que estoy diciendo: viviremos juntos a partir de ahora y sí, chillaré de terror, pero mirándoos a los ojos, hatajo de hijos de puta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces comenzaré la nueva era en la que dejaré de engañarme a mí mismo. Saldré por la puerta de mi casa y, por primera vez en mi vida, podré decirme a mí mismo que no, que las calles no son calles, sino las grietas horribles de un paisaje baldío, y que los edificios que veo todos los días, repito, todos los días, esos bultos monstruosos, son tumores que le salen a la epidermis de la ciudad, cánceres letales que, cada mañana, hacen metástasis en mi corazón. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y podré decirme que esto en lo que vivo, que esta ciudad en la que vivo, no se llama Praga, o que eso a lo que llamamos Praga, no es ninguna ciudad, que es, en realidad, un laberinto, más concretamente, un laberinto de espejos y de niebla, un sueño dentro de otro sueño, David con un pie atrapado en un raíl del tiempo muerto. Y que por aquí paseo yo, por obra y gracia de la semiesperanza, convertido en semiminotauro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Os hablaré a todos vosotros, monstruos infames. Os miraré a la cara y os diré, os tengo miedo, y entonces sabréis que más miedo del que me causáis, ya no me podréis causar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Niños ahorcados de las farolas; arañas, grandes como perros, que caminan por el techo de mi habitación; las fauces del cáncer hozando en las tripas de un hombre que me mira a los ojos y me dice, no quiero morir, David, no quiero morir; la depresión, esa vieja decrépita, llevándome de la mano hacia la ventana abierta; tranvías desde cuyos cristales me observan, aunque no tienen ojos, sino llagas sangrantes, los miembros de mi familia; y el peor monstruo de todos, ese tal David Llorente, esa bestia inmunda con la que libro una batalla a muerte que, curiosamente, siempre acaba en tablas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Podréis petrificar mi corazón, malditos hijos del averno; podréis sacar de mi cuerpo hasta la última gota de sudor; podréis tumbarme de dolor encima un montón de mierda; podréis hacerme gritar hasta que mi voz sea mero silencio articulado; que, si os miro a los ojos, todo eso será lo único que me podáis hacer.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nunca llegaréis hasta la esperanza, engendros de mis pesadillas. Nunca hasta el primer aliento de la vida, apestosa basura de Dios.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-1219427410965195186?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/1219427410965195186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=1219427410965195186&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1219427410965195186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1219427410965195186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/04/desde-el-infierno-con-amor.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-2212766451750358517</id><published>2011-03-25T02:09:00.000-07:00</published><updated>2011-03-25T02:31:13.072-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El o(ri)ficio de escribir&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No sé por qué me siento tan hueco. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;¿Oís? El viento negro de esta noche negra retumba, negro, dentro de mí.  &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Soy su caja de resonancia. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Grita el silencio -o el viento, qué más da-, y el eco de mí mismo lo multiplica infinitamente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Os pondré un ejemplo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Una noche, después de una presentación, metí en una maleta todos los libros que no había vendido y tiré de la maleta por las calles de Praga, solitarias, sarcásticas, frías, friísimas a las puertas, entonces, del verano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Tiré de mi maleta sobre adoquines imposibles. Tiré de mi maleta sobre charcos negros, dulcificados de primavera y de luna. Tiré de mi maleta por escaleras de escalones para gigantes. Tiré de mi maleta sobre la arena de los parques, por la cebra de los pasos de cebra, por la intemperie estremecida de la media noche, de la misma media noche, en ese momento en el que el tiempo da un traspié.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Tiré de mi maleta hasta mi casa. Recuerdo, como si fuera hoy, que me senté en el sofá y me quedé mirando la pared de enfrente, blanca y pacífica, como los mares de la amnesia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Entonces entendí que había estado equivocado. Yo no tiraba de mi maleta y lo que había en la maleta no eran libros, no eran mis libros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Yo tiraba de ti, yo tiraba fuertemente de ti, yo habría tirado de ti hasta desmembrarme. Tú, que estabas en todos mis libros. Tú, que eras lo primero que guardaba en mis maletas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Hoy, después del estreno de la obra de teatro, después de los aplausos, cuando todo el mundo se va a cenar, da igual dónde, he vuelto a tirar de ti.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Te he vuelto a arrastrar por calles, arrastrar debajo de puentes, arrastrar por metros, arrastrar por pasajes subterráneos, mancharte de Praga, llenarte de la mierda de Praga, iluminarte con las farolas de Praga, ya sabéis, esas farolas que irradian sombra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Y ahora te tengo aquí, en esta cafetería nocturna, mirando cómo escribo. A veces termino una frase, levanto los ojos del papel y te observo. Entonces te dedico una sonrisa -te la firmo, si quieres- y sigo escribiendo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;En realidad, ¿para qué odiarte? A estas alturas, ¿para qué desprenderme de ti, o que tú te desprendas de mí, lo cual no vas a hacer -ahora lo sé-, el tiempo me lo dijo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Y, ¿sabes?, cuando cierre el cuaderno y deje de escribir, es decir, cuando me levante de la mesa y salga de la cafetería, ya no tiraré de ti, ya no te arrastraré, ya no serás una carga tan pesada: &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;tan sólo caminarás a mi lado, despacio o deprisa, dependiendo de mi paso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Te llevaré a mi casa. Te meteré en mi cama. Esta vez no lloraré. Esta vez ya he aprendido. Giraré la cabeza hacia ti, mi compañera de siempre, y te diré:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia; "&gt;Buenas noches, tristeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-2212766451750358517?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/2212766451750358517/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=2212766451750358517&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/2212766451750358517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/2212766451750358517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/03/el-orificio-de-escribir-no-se-por-que.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-6367783273461908742</id><published>2011-03-17T16:05:00.000-07:00</published><updated>2011-03-17T16:30:36.346-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;La piedra&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A la orilla del Moldava, en la misma isla de Kampa, hay una piedra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Es un bloque de cemento que no sé, a lo mejor, en su juventud, intentaba ser un monumento o un objeto digamos artístico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;La verdad es que no sé quién la talló, ni para qué, ni por qué la pusieron en ese lugar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sí sé, sin embargo, lo que esa piedra significa para mí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Alguien me dijo que alguien le había dicho que las ciudades, en sí, no merecen la pena, que lo que realmente merece la pena son las personas que viven en ellas, es decir, las personas con las que convivimos, las que nos esperan allí, a las que volvemos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Se equivocaba. La persona que me dijo eso se equivocaba como nunca jamás se ha equivocado nadie.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Las personas no merecen la pena, y las ciudades, mucho más importantes que las personas, tampoco. Sí merece la pena, sin embargo, el rincón de la ciudad que hacemos nuestro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Mi lugar en Praga es esa piedra. Siempre lo ha sido. En Madrid no tengo ningún lugar. En el resto del mundo, obviamente, tampoco. En Praga tengo la piedra. Es adonde quiero volver. En ese sentido, soy un cabrón muy afortunado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Llego a la piedra, apoyo la espalda en ella y miro el río.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;La piedra me ayuda a comprender. Su ciego silencio es más lúcido, es mucho más explicativo que cualquiera de las frases que pudiera pronunciar nunca nadie.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Esta tarde he vuelto a la piedra. Estaba anocheciendo. También llovía. El río se deslizaba como una sombra. Estaba, de repente, no plata, sino negro, y los patos y los cisnes habían huido de él. Más y más nubes y más y más nubes llegaban desde los cuatro rincones del cielo. La isla estaba desierta. Los bancos estaban vacíos. Había esa luz, ya sabéis, esa luz de Praga al anochecer, cuando no puedes creer en lo que estás viendo, o lo que estás viendo intenta decirte algo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No sé lo que me dijo a mí. Si me dijo algo, no lo entendí, pero sentí una tristeza inmensa, una de esas tristezas que te abren heridas en la carne.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Ya sabéis, la tristeza de un río que de pronto, sin saber muy bien por qué, se vuelve sombra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Ahora que lo pienso, ahora que escribo esto, quizás haya comprendido lo que la piedra, a coro con el anochecer, estaba intentando decirme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero, mejor, no me daré por enterado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-6367783273461908742?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/6367783273461908742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=6367783273461908742&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/6367783273461908742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/6367783273461908742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/03/la-piedra-la-orilla-del-moldava-en-la.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-2507585011367470533</id><published>2011-02-24T08:03:00.000-08:00</published><updated>2011-02-24T08:18:18.610-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;La vieja guardia&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Quien venía a Praga, venía huyendo de algo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Praga era el refugio propicio para quienes queríamos escondernos de nosotros mismos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;De noche, por los callejones, a la mortecina luz de los faroles, nos acompañaba solamente nuestra sombra y ya nos parecía que había demasiada gente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;La bruma de enero nos envolvía y nosotros, si hubiéramos podido elegir, nos habríamos convertido también en bruma, en eso blanco, en eso vaporoso, en eso frío que flotaba en el entramado de callejas por donde deambulaba Josef K., nuestro único maestro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Todos nosotros veníamos huyendo de algo, de algo que, si nos hubiera alcanzado, nos habría terminado de matar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Porque a Praga todos veníamos medio muertos y aquí, a golpe de primavera, a golpe de Holan, a golpe de inundación, a golpe de veinte bajo cero, nos íbamos mediorresucitando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;De lo que teníamos miedo, en realidad, era del vacío, de los poros de nuestro cuerpo por donde nos entraba el vacío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;En Praga no hay vacío, no hay abismo: en Praga nos enseñaron que cualquier día, al despertar, nos daremos cuenta de que nos hemos convertido en un asqueroso insecto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;La vieja guardia, a veces, recuerda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A todos nos ha pasado lo mismo: vinimos huyendo de algo, pasó el tiempo y no queremos dejar de huir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A veces la gente nos pregunta:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;¿Y tú, te vas a quedar en Praga?,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;y respondemos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Yo ya me he quedado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero es mentira: ni me quedo ni me he quedado: me estoy quedando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Cada amanecer, cada hora, cada palabra, me estoy quedando en Praga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Es la mejor manera de, estando en la segunda ciudad más hermosa del mundo, no estar en ningún sitio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Es eso: existir, pero existir huyendo y desapareciendo, como aquella bruma que nos envolvía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-2507585011367470533?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/2507585011367470533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=2507585011367470533&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/2507585011367470533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/2507585011367470533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/02/la-vieja-guardia-quien-venia-praga.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-537464981137695479</id><published>2011-02-20T09:01:00.000-08:00</published><updated>2011-02-20T09:32:53.423-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Lo que no escribo&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A veces sucede que me quedo con el bolígrafo entre los dedos, con un papel en blanco delante de mí, sin saber muy bien de qué escribir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sé, sin embargo, que tengo que escribir algo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sé que vine aquí, a esta oscura cafetería, a escribir algo que todavía no sé.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero no importa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Da igual que no se sepa lo que se quiere escribir: hay ocasiones -cuando me quiero morir, no me importa de qué manera- que no me hace falta escribir de nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Lo único que me hace falta es eso: escribir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Dónde digo escribir, léase chillar, vomitar, huir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;En realidad estoy escribiendo esto que estoy escribiendo como podría estar escribiendo otra cosa que no estoy escribiendo, como podría estar escribiendo, por ejemplo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;"&lt;i&gt;Amor mío, perdóname, sé que a veces te hago más daño del que puedes llegar a soportar, pero créeme -te lo suplico- cuando te digo que camino hacia ti, que el mundo se ha inclinado para que no me quede más remedio que seguir cayendo hacia tus brazos.¨&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sí, podría escribir eso, y daría igual, porque no es eso lo que quiero escribir, o porque puedo decir esto como podría decir otra cosa, como podría decir, incluso, todo lo contrario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;He pensado que a lo mejor escribo para no pensar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El otro día vi una obra de teatro que se llamaba &lt;i&gt;Gregor Samsa&lt;/i&gt;. En ella, un monstruo, encerrado en un habitáculo asqueroso, repetía constantemente: "No pienses, no pienses, no pienses. ¿De qué te sirve pensar?"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y me pareció que a veces, cuando me siento a escribir, me siento a no pensar, y que lo que acabo escribiendo, en realidad, es la historia de mi no pensamiento, y que a los hombres, quizás, habría que medirles no por lo que dicen, no por lo que no dicen, no por lo que escriben, no por lo que no escriben, sino por aquello que escribieron para no decir y por aquello que dijeron para no pensar y quizás, también, por aquello que pensaron para no actuar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Yo a veces escribo: "&lt;i&gt;Los árboles, en Praga, comenzaban a florecer&lt;/i&gt;",&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;cuando en realidad quiero decir: "&lt;i&gt;Por favor, ¿alguien sabe cómo quitarme de encima esta tristeza?&lt;/i&gt;",&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;y digo, a lo mejor: "&lt;i&gt;¿Qué te ha gustado más: la película o el sushi?&lt;/i&gt;",&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;cuando en realidad estoy pensando: "&lt;i&gt;Amor mío, dime, por favor, que, a pesar de todo, no te estoy perdiendo&lt;/i&gt;",&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;y es posible que piense: "&lt;i&gt;No te preocupes, David, mañana todo irá mejor&lt;/i&gt;",&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;cuando lo cierto es que me estoy esforzando por no abrir la ventana y saltar al vacío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero todo esto que escribo, lo escribo por escribir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Lo escribo, simplemente, para no pensar en algo malo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-537464981137695479?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/537464981137695479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=537464981137695479&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/537464981137695479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/537464981137695479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/02/lo-que-no-escribo-veces-sucede-que-me.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-1155621963327656615</id><published>2011-02-13T04:22:00.000-08:00</published><updated>2011-02-13T09:18:50.661-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Adivina adivinanza&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Son muy pequeños. Son tan pequeños, que si midieran dos metros de altura, seguirían siendo muy pequeños.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sonríen, como si hubiera algo en esta puta vida a lo que mereciera la pena dedicarle una sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Delante de ti, hablarán muy mal de la gente, y delante de la gente, por lógica, hablarán muy mal de ti.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Quieren ser amiguitos de todos: son especialistas de la fiesta es en mi casa, del sí bwana, del todo se soluciona hablando y de los emoticonos en los apestatus del féisbuc.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Necesitan saber lo que la gente piensa de ellos. Es una cuestión de identidad: saben perfectamente que ellos son, ni más ni menos, aquello que la gente diga que son.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y sobre todo...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;aman al jefe.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No en vano, se doctoraron en la delicada, en la minuciosa, en la refinadísima disciplina de despellejarse las rodillas y poner la boquita en forma de o.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Callarán cuando el jefe les grite.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Callarán y sonreirán cuando el jefe los humille.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Callarán, sonreirán y aplaudirán cuando el jefe grite y humille a los demás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Alentarán al jefe a gritar, a humillar y a ningunear a sus propios compañeros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Son pequeños.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Son muy pequeños.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No valen ni la mierda que cagan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Adivina adivinanza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-1155621963327656615?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/1155621963327656615/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=1155621963327656615&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1155621963327656615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1155621963327656615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2011/02/adivina-adivinanza-son-muy-pequenos.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5805103641278140204</id><published>2010-12-29T06:04:00.000-08:00</published><updated>2010-12-29T15:07:41.595-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;La peluquería&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me senté en el sillón de la peluquería y me quedé mirando al espejo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Todos los peluqueros tienen la misma manía: te ponen un espejo delante de las narices.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Ni siquiera te preguntan si serás capaz de soportarlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Da igual.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El caso es que ahí, enfrente de mí, había un hombre que me miraba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Tenía aspecto de cansado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Podía parecer que estaba ahí, a dos metros escasos de mí, pero en realidad estaba muy lejos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Estaba yéndose.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Estaba, ¿cómo decirlo?, huyéndose, quiero decir, arrancándose de sí mismo y escapándose de su propia custodia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y, de hecho, se fue.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y yo me quedé solo delante del espejo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Tan solo, tan jodidamente solo como aquella vez que abrí las ventanas de mi casa de Praga y pensé en saltar al vacío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Un espejo de peluquería. Una ventana abierta al vacío. No hay ninguna diferencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Le dije a la peluquera que me cortara el pelo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Le dije que me lo dejara muy corto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No quedé satisfecho.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Le dije que me pasara la máquina y después le dije que qué coño, que me afeitara la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me miré en el espejo, detenidamente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Estaba calvo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hay que seguir cortando, le dije a la peluquera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Le dije que me clavara la cuchilla en la cabeza y que me la abriera desde la frente hasta la nuca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Le dije, luego, que me clavara las tijeras en el cráneo y que me abriera el hueso con una palanca, que lo fuera abriendo hasta encontrar el cerebro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Lo reconocerá usted por sus cicatrices, aclaré.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Después, cuando ya tuvo el cerebro en sus manos, le dije:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Descargar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me contestó que no sería fácil, que mi cerebro, noventa por ciento de agua, estaba lleno de remolinos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Inténtelo, le dije.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y la verdad es que lo intentó. Pero sólo pudo cortarme las puntas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me dejó la oscuridad y el asco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El odio a la gente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;La animadversión: a Madrid, a Praga, a todo lo que ni es Madrid ni es Praga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A esta necesidad de escribir&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;después de la tristeza,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;antes y después&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;de la puta tristeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5805103641278140204?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5805103641278140204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5805103641278140204&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5805103641278140204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5805103641278140204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/12/la-peluqueria-me-sente-en-el-sillon-de.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5627313798118806575</id><published>2010-12-25T05:00:00.000-08:00</published><updated>2010-12-25T05:07:58.812-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El cubo y el espejo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;La felicidad, a veces, es así de simple.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El camino hacia la simplicidad, sin embargo, es tortuoso, frustrante y desorientador.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Un cubo y un espejo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El dolor de esta herida con pus de estar vivo se alivia con un cubo y un espejo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No hablo de un cubo de los de fregar el suelo, sino de los otros, de los que usan los actores, los directores, los escenógrafos, durante la representación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No es nada más -ni nada menos- que Teatro -permitidme que lo escriba con mayúscula.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Yo tengo uno de esos cubos en mi casa de Praga, y cuando las cosas vienen mal dadas, me subo encima de él y soy feliz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Soy el hijoputa más feliz de este mundo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Encima de ese cubo -fijaos bien en lo que os digo- soy capaz de olvidarme de mí mismo y entonces soy capaz también de amar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Supongo que es la magia del teatro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Aunque hay algo todavía más mágico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El espejo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Encima del cubo, entregándome a la regeneradora actividad de ser feliz durante un momento, miro hacia el espejo y entonces me veo a mí mismo encima del cubo, entregándome a la regeneradora actividad de ser feliz durante un momento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Soy, al mismo tiempo, público y actor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y el mundo, es decir, todo lo que ni es cubo ni es espejo, desaparece.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;La felicidad, para mí, es el olvido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Una magia, digamos, teatral.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Un cubo y un espejo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Nada más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5627313798118806575?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5627313798118806575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5627313798118806575&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5627313798118806575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5627313798118806575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/12/el-cubo-y-el-espejo-la-felicidad-veces.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-846294895229828242</id><published>2010-12-12T23:16:00.001-08:00</published><updated>2010-12-14T00:21:55.635-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Palabras para un amigo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Porque eres poeta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Porque tú, más que nadie, conoces el poder de las palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Porque sabes de dónde nacen -con qué dolor de arrancamiento y con qué desmedido afán de cambiar el mundo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Porque me conoces de leer mi prosa, igual que yo sé quién eres tú de leer tus versos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Por todo eso, sé que comprenderás estas palabras -tan mías que a veces las confundo conmigo mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Palabras que, no pudiendo darte fuerza, al menos intentan no ser palabras, sino aquello que tú necesites que sean, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;y que dicen&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;que sé, porque me lo han contado, que anduviste por laberintos ciegos y que, después de mucho deambular, encontraste la puerta de salida,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;que sé, porque me lo han contado, que los días, lentamente, te van cicatrizando las heridas de tanto terror,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;que sé -y esto no hace falta que me lo cuente nadie- que, al final, estas palabras que son mías, estas palabras que son yo, ya saben lo que de verdad quisieran ser:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;una flor en el camino que te traiga de vuelta a Praga, que te traiga a nosotros, que somos Praga, a nosotros, joder, a los que nos pesa tu ausencia aquí, donde pesa todo aquello que nos falta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Recupérate pronto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-846294895229828242?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/846294895229828242/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=846294895229828242&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/846294895229828242'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/846294895229828242'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/12/palabras-para-un-amigo-porque-eres.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-941062735025009958</id><published>2010-11-30T00:21:00.000-08:00</published><updated>2010-11-30T08:40:10.165-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Pisitos nuevos para los profes españoles&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El Gymnázium Budějovická, a partir de hoy mismo y durante más de un año, amanecerá, todos los días, cercado por vallas de seguridad y asediado por grúas y por camiones, por volquetes y por tractores, por excavadoras, por rozadoras y por hormigoneras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los alumnos del colegio, cuando desconecten de la tediosa explicación del profesor y echen un vistazo por la ventana, verán decenas de obreros doblados sobre sí mismos, perezosos y jodidos por este frío que arrasa toda Europa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los alumnos, cuando, cumpliendo con su obligación de adolescentes,  no hagan ni puto caso a esos tristes carcamales que les hablan de gilipolleces como elipses, iones, endecasílabos, ententes y cráneos simiescos, y echen un vistazo por la ventana, verán montañas de arena y quilómetros de ovillos de hierro, zanjas abismales y carteles de precaución, carteles de uso obligatorio del casco y de prohibido el paso a toda persona ajena a la obra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A los alumnos, durante el inmenso sopor de unas clases que sirven más bien para poco, les gustará dormirse, pero no podrán: el ruido de la maquinaria será insoportable, como insoportable será -dicen- el frío de un colegio abierto por un costado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Porque están construyendo pisitos a los profesores españoles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;A los profesores españoles les están obligando a vivir en el mismo recinto del colegio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Deberán dormir a dos metros del lugar en el que trabajan, los profesores españoles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;-Oiga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;-Qué.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;-¿A usted no le parece que eso es un poco feudal?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;-Sí, claro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los profesores españoles irán a clase con la marca de la almohada en medio de la frente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los profesores españoles, dentro de sus casitas nuevas, estarán escuchando el timbre del colegio -cerca, como si lo tuvieran en la cocina- hasta las siete y media de la tarde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los profesores españoles, en sus casas, nunca dejarán de estar en el colegio, y lo que es peor, en el colegio, nunca dejarán de estar en sus casas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los profesores españoles se asomarán a la ventana del salón y verán, a cincuenta centímetros de distancia, la clase de Educación Física, al bedel retirando la nieve y a un montón de estudiantes dando brincos con el monopatín.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y los estudiantes, a su vez, verán a los profesores españoles entrando al colegio, digo, a su casa, cargados con la bolsa de la compra, y verán a las mamás de los profes en bata y en pantuflas, y sabrán cuándo entran y cuándo salen y a quién se llevan al colegio, digo, a su casa, y cómo chillan sus novias o sus novios cuando les hacen el amor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El colegio, así, tendrá aulas, pasillos, taquillas, despachos, laboratorios, gimnasios, baños sucios y profesores españoles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Que se obligue a los profesores españoles a vivir en el colegio no es que esté mal, que lo está, no es que sea ilegal, que lo es, sino que resulta, se mire como se mire, vil, feudal, nauseabundo y checo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Desde la Agregaduría de Educación de la Embajada de España podrían pronunciarse al respecto. Quiero decir que a lo mejor, viendo que a sus profesores los están confinando a pisos de concentración, podrían levantar el dedito y protestar. Pero no. Ellos, como ellos mismos dicen, no son inspectores inmobiliarios. Ellos, como ellos mismos dicen, son algo más. Ellos son funcionarios de la Administración, es decir, especialistas del ni sí ni no, del mándamelo por escrito y del adjunto le traslado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero, en el fondo, qué más da. Qué más da que a los profesores españoles les obliguen a vivir en el colegio, si son los propios profesores españoles los que no protestan, los que no se quejan, los que menos levantan la voz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Dicen que vivirán allí, donde les ordenen, no vaya a ser que el amo del calabozo les tire de las orejas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Dicen que vivirán allí, donde les ordenen, porque ni se les pasa por la cabeza esa cosa tan rara de gastarse una parte de su sueldo en alquilar un piso en el que vivir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:georgia;"&gt;Tienen razón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:georgia;"&gt;¿Para qué gastarse el dinerito en alquilar un piso en el que vivir, si lo puedes encerrar de por vida en la cuenta corriente y verlo crecer todos los meses a través de la página web de Cajamadrid?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:georgia;"&gt;-Oiga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:georgia;"&gt;-Qué.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:georgia;"&gt;-Nada. Es igual. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-941062735025009958?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/941062735025009958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=941062735025009958&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/941062735025009958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/941062735025009958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/11/pisitos-nuevos-para-los-profes-de.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5570197133867529230</id><published>2010-10-20T23:01:00.000-07:00</published><updated>2010-10-20T23:16:44.069-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Con la lluvia&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Aquella mujer llegó con la lluvia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Recuerdo (el poeta recuerda) que Praga entera estaba encharcada y que el agua, cayendo sobre el agua, le confería, al silencio de la primera tarde, una insoportable melancolía, una cruda máscara de irrealidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Aquel sonido, el del agua, era la voz de Praga, sufriente, inacostumbrada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Praga, un día, se desgañitó a través de la bestialidad del Moldava.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hoy, a través de la lluvia, susurraba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me decía, en secreto, que aquella mujer había llegado, que aquella mujer ya estaba aquí, y que la había traído la lluvia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;En realidad, no hacía falta que Praga me chivara nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;¿Cómo no haber visto a aquella mujer?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El mundo, un centímetro más allá de ella, se volvió mera decoración, escenografía pura, triste cartón piedra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No sé. No sé si la gente desapareció o si a la gente la borró la lluvia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Repito: ¿cómo no haber visto a aquella mujer?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Después se fue. Se dio media vuelta y se alejó de mí. Se perdió, una vez más, entre las cortinas de la lluvia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero había llegado. Ya estaba en la jaula de Praga, encerrada aquí, aquí encadenada para siempre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Tardé unos minutos en apartar mis ojos de ella, o del lugar por el que ella había desaparecido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Volví a la realidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me di cuenta entonces de que el tiempo se había desbloqueado. El tiempo se desencajaba de sus quicios y aquellos relojes que llevaban uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once años parados, volvieron a caminar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los relojes mohosos, los relojes entelarañados, los tetrapléjicos relojes a las diez y diez, los relojes caducados y ácidos, los relojes sordomudos, los relojes cojimancos, los relojes moritictacbundos, volvieron a sonar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y salió el sol en la ciudad sin sol. Me salió por dentro. Por la misma fuente por donde manan, mezclados, el dolor y la alegría.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Se inauguraba, de esa manera, un nuevo Siglo de las Luces, del Día Naciéndose, o, como diría Fran, de la Claridad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5570197133867529230?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5570197133867529230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5570197133867529230&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5570197133867529230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5570197133867529230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/10/con-la-lluvia-aquella-mujer-llego-con.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-8151309554432116045</id><published>2010-10-05T23:37:00.000-07:00</published><updated>2010-10-05T23:57:04.295-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Depresión&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Éste, por qué no, sería un buen momento para matarme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me lo dice esta gran bola de tristeza que se me asienta en el estómago y que, atascada en la garganta, intenta salirme por la boca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me lo dicen estas ganas de vomitar por todas las esquinas de mi cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me lo dice el sudor, la lengua seca, este dolerme todo sin que me duela nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Éste, por qué no, sería un buen momento para matarme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me lo están diciendo las luces tenues de esta cafetería, las mesas a mi alrededor, el murmullo ininteligible de la gente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me lo dicen las llamadas de quien no quiero que me llame y el silencio brutal de la voz que quisiera oír una vez más, aunque sólo fuera para que siguiera diciéndome mentiras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me lo está diciendo, también, el esfuerzo sobrehumano de sostener este bolígrafo entre los dedos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Éste, por qué no, sería un buen momento para matarme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El otoño ya está aquí. Anochece pronto y ha empezado a llover.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El frío, la noche, la lluvia...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Estoy tan cansado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me gustaría tumbarme en soledad y dejarme lentamente morir. Hablo de cerrar los ojos y desangrarme en seco. Tan sólo sentiré no tener tu mano entre las mías. Me habría gustado llevarme tu tacto allá adonde me vaya. Pero es imposible. Hoy estás muy lejos. Hoy no creo en ti.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Éste, por qué no, sería un buen momento para matarme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Si muero hoy, si muriera hoy, afuera, en la calle, seguiría lloviendo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Si muero hoy, si muriera hoy, arriba, en el cielo, la luna no saldría a despedirme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Si muero hoy, si muriera hoy, mañana, en el colegio, el profesor que esté de pohotovost me haría la sustitución.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Qué más da morir o no morir. Ser o no ser, qué más da. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Ésta, por qué no, sería una buena ciudad para matarme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-8151309554432116045?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/8151309554432116045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=8151309554432116045&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8151309554432116045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8151309554432116045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/10/depresion-este-por-que-no-seria-un-buen.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-831094391945580212</id><published>2010-09-08T23:03:00.000-07:00</published><updated>2010-09-09T00:11:26.822-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;David &lt;i&gt;versus&lt;/i&gt; Madrid&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Madrid y yo no nos llevamos bien.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;No he escrito una sola línea en su favor y no creo que lo haga jamás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Madrid no me ha dado nada. Todo lo que tengo se lo tuve que robar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Madrid quería llegar hasta el cielo y empezó a levantar unos muros muy altos, quizá demasiado altos. Muy pronto se convirtió en un laberinto cinematográfico, en un campo de concentración, en un eterno anochecer que no te dejaba ver más allá, que no te dejaba ver el horizonte. Porque había un horizonte que no veíamos. Porque había mucha tierra que no se llamaba Madrid.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Yo salté esos muros y me fui. Yo encontré la salida de ese laberinto y no dejé de correr hasta que me caí, exhausto. Jamás miré hacia atrás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Madrid nunca me lo perdonó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Madrid no es una amante celosa. Madrid es un animal implacable y un verdugo inclemente. Madrid tiene memoria. Es rencoroso y no olvida jamás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Seré sincero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Madrid me apasiona. Me deslumbra. Es la fascinación del mal y la hipnosis de la bestia que te mira a los ojos y te arrebata la voluntad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero he mentido. Madrid sí me dio algunas cosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Madrid me dio una vida. Me dio un oscuro barrio de sangre y de heroína. Me abrió los ojos a la enfermedad, a la locura y al sexo. Me hizo madurar a base de insomnio, de literatura, de odio y de amigos muertos. Y me cautivó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero cometió un error: no me dio la libertad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Así que me escapé de él. Y el hijo de puta no me lo perdona.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Poco a poco, los escapados de Madrid nos vamos encontrando en estas otras tierras que no se llaman Madrid.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y cuando volvemos, el cabrón nos tienta, nos seduce con sus promesas incumplibles, para que nos quedemos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Conmigo no puede. Madrid quiere llegar al cielo y eso me parece una empresa demasiado ambiciosa. Praga no aspira a tanto. Su paraíso es terrenal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hoy, jueves, nueve de septiembre de dos mil diez, a las tres y veinte de la madrugada, Madrid tiene algo que yo necesito. Sé que hará todo lo posible para no dármelo. Estoy a tres mil quilómetros. Demasiado lejos para luchar. Demasiado lejos para ir allí y arrancárselo de las manos. Así pues, no puedo hacer nada. Tan sólo esperar. Y en el peor de los casos, masticar, tragar y rumiar la venganza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-831094391945580212?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/831094391945580212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=831094391945580212&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/831094391945580212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/831094391945580212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/09/david-versus-madrid-madrid-y-yo-no-nos.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-445229010277261467</id><published>2010-08-08T01:49:00.000-07:00</published><updated>2010-08-08T02:27:49.032-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Kampa&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hace mucho tiempo que no me paso por Kampa a hablar un rato con Holan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Nuestro último encuentro fue en diciembre, si no recuerdo mal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Eran las doce de la noche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Kampa estaba vacía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Solamente se escuchaban los pasos del poeta sobre la nieve.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me costó encontrarlo. Se deslizaba entre las sombras igual que se desliza el viento. Quiero decir que si al viento lo vemos en las hojas que levanta, a Holan lo vemos en nuestra carne, que también se levanta, joder, que se nos pone de gallina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Holan era un fantasma para los fantasmas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los espectros de la isla de Kampa se congregaban a la luz de la luna para verlo pasar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Las madres muertas les decían a sus hijos muertos: miradlo, es el único hombre que ha alcanzado el no no-ser. Y los niños, que apenas tuvieron tiempo para entender qué era la vida, mucho menos para entender qué era la poesía, tampoco entendían qué querían decir las madres con aquellas palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Aquella noche Holan había entrado en conversación con los árboles de Kampa y con los escorzos de la niebla, con la tierra que crujía, con el aire del invierno, con las criaturas insomnes, con el río sin fin y con el profundo silencio. Y de aquellas conversaciones, brotaba la poesía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Holan se sentó, cara al Moldava, y yo me acerqué por detrás y me senté con él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me leyó un poema.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Usaba un checo abismal que yo apenas entendía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El poeta me dijo entonces que no debía cometer el error de concentrarme en la semántica de las palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Escucha su color -me dijo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El poeta había conseguido transfundir el significado de los versos a la música con la que se los pronunciaba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pude entonces, oyendo aquellos sonidos, penetrar en el universo del poeta. Y tuve miedo de ver tan claro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Luego me llevó a su casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Se cercioró de que todas las ventanas estaban cerradas, de que todas las persianas estaban bajadas, de que todas las cortinas estaban corridas, y sólo entonces encendió la luz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Habló un rato con los muros, con las sombras de los muros y con los demás espectros a los que daban cobijo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Me condujo hacia el salón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Allí nos estaba esperando Hamlet.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;¿Se conocen ustedes?, nos preguntó Holan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Algo he leído de él -respondí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Estuvimos hablando y bebiendo hasta el amanecer. Holan y Hamlet discutían apasionadamente. A veces se gritaban y se ofendían. Durante un momento tuve miedo de que llegaran a las manos. Pero no pasó nada. No pasaron de lanzar cráneos contra las paredes. De aquella tensión, sin embargo, también salía poesía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Después nos sorprendió el amanecer y la poesía salió corriendo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Los turistas habían llegado a Kampa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Por allí por donde la noche anterior yo había paseado con Holan, ahora había manadas de españoles, de italianos, de griegos, de alemanes, de ingleses, de japoneses, de americanos, todos ellos subiéndose a las grandes estatuas de niños de David Černý y haciéndose fotos como si los estuvieran dando por culo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hay que cerrar Kampa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Debemos preservar el espacio mítico de los fantasmas del presente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-445229010277261467?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/445229010277261467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=445229010277261467&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/445229010277261467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/445229010277261467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/08/kampa-hace-mucho-tiempo-que-no-me-paso.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-7590885232162276963</id><published>2010-08-06T11:48:00.000-07:00</published><updated>2010-08-06T12:21:00.020-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;El hombre que mató al Ministerio de Educación&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Era mi amigo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Parecía un hombre normal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Pero estaba loco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Todos nosotros, en su lugar, también habríamos enloquecido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Le habían arrancado de su oficio sin darle ninguna explicación. Sin darle ninguna compensación. Sin darle, después de más de diez años de dejarse la piel, absolutamente nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Su mujer no lo entendía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;"¿Es que has hecho algo malo en el trabajo?"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;"No."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Mientras mantenían este diálogo, miraban a sus dos hijos, dormidos en el sofá.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;"¿Y ahora qué vamos a hacer?"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;"No lo sé."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Era mentira.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Mi amigo sabía perfectamente lo que debía hacer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sacó un billete de avión para Madrid, sólo de ida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Compró el cuchillo más grande, más oxidado y más sucio que encontró en los puestos del Rastro y esperó con paciencia a que llegara el lunes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Eran las once de la mañana cuando se plantó delante de la puerta principal del Ministerio de Educación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Se quedó mirando aquel edificio y después de pensarlo un rato, decidió rodearlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Dio una vuelta completa y acabó otra vez delante de la puerta principal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;De repente sacó su cuchillo oxidado y antes de que los policías pudieran hacer nada, se lo clavó violentamente al Ministerio de Educación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El viejo edificio rugió de dolor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Luego mi amigo le desclavó el cuchillo y volvió a clavárselo veinte veces más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Al Ministerio de Educación le flaquearon las piernas y acabó cayendo de rodillas. Durante un par de segundos pudo mirar dentro de los ojos de mi amigo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Vio desesperación y odio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Vio estupor e impotencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Vio llanto y rabia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Vio sangre e insomnio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Vio vergüenza e ira.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Vio miedo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Vio una casa, una mujer y dos hijos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y el Ministerio de Educación comprendió que le había llegado la hora de morir. Y que además era justo que muriera, igual que deben morir los objetos que no sirven para nada o las criaturas que solamente saben hacer el mal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Se derrumbó entero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Cayó estrepitosamente, desarticuladamente, patéticamente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Se vino abajo con la sorpresa, con la incredulidad de los titanes que jamas creyeron que pudieran ser abatidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Impactó contra el suelo y se reventó como un saco de escombros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y del miedo a la muerte, el Ministerio de Educación empezó a vomitar y a cagarse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Entonces de sus entrañas polvorientas comenzaron a salir agregados e inspectores, consejeros y asesores, enchufados y nuevemileuristas, agencias y departamentos, despachos, extensiones y números de teléfono, expedientes, convocatorias, requisitos, becas, mentiras, incompetencia, inoperancia, envidia, odio, traición, impunidades, disimulos, escaqueos y el papel de una impugnación con el que se suplió la falta de papel higiénico. Todo mezclado, todo fundido en una pasta viscosa, purulenta y cancerígena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Y después de vaciarse, el Ministerio de Educación cerró los ojos para siempre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Sus entrañas se secaron bajo el inclemente sol de Madrid.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Mi amigo corrió a llamarme por teléfono. David -me dijo-, acabo de matar al Ministerio de Educación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Por primera vez en mi vida sentí envidia. Cómo me habría gustado estar en la piel de mi amigo, o que al menos me hubiera dejado darle a ese traidor el tiro de gracia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Tardaron un par de meses en retirar el cadáver.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;En su lugar, se decidió levantar algo completamente diferente, y se construyó una biblioteca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-7590885232162276963?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/7590885232162276963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=7590885232162276963&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7590885232162276963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7590885232162276963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/08/el-hombre-que-mato-al-ministerio-de.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-2652084662330963767</id><published>2010-07-04T04:24:00.000-07:00</published><updated>2010-07-04T04:41:18.379-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Hijas de la oscuridad&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Hace unos meses, cuando todavía estaba en Praga, levanté la cabeza del papel, eché un vistazo por la ventana y me encontré con la primavera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Había puesto el punto final a mi novela en el mismo instante en que se derretía el último hielo de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Eduardo me decía siempre que el clima de Praga -ese frío extremo y esa ausencia de luz- te obliga a convertirte en un intelectual o a convertirte en un suicida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Yo, que tanto luché en contra de mi propio suicidio, decidí aprovechar la gran hibernación praguense no para matarme, sino para escribir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Reconozco que tenía a mi favor mi insomnio crónico: pasaba las noches enteras en blanco, escribiendo, y cuando daban las seis de la mañana, me duchaba y me iba a trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando salía por la puerta del colegio eran las tres y media de la tarde, ya se habían congregado todas las sombras de la noche y estábamos a doce grados bajo cero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me conozco todas las cafeterías y todas las hernas del centro de la ciudad. Me sirven mis cafés o mis tequilas y los camareros, que ya me conocen, me dejan en paz, escribiendo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego, al llegar a casa, generalmente borracho y apestando a humo, me siento en el suelo, al lado de la calefacción, con el cuaderno en las rodillas, y sigo escribiendo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La vida es tan corta y tengo tantas cosas que contar...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y un día, digo, levanté la cabeza, miré por la ventana y vi la primavera. El tiempo de la escritura había terminado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tengo tres novelas haciendo cola para entrar en las máquinas de la imprenta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Quienes ya las han leído -amigos, críticos, editores, traductores- me dicen que son tristes y que no dan pábulo a la esperanza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ellos no comprenden que fueron escritas durante el invierno de Praga.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Son hijas de la oscuridad y del silencio, de los remordimientos y del frío, de los ríos helados y de la niebla, de las mujeres fatales y del vodka, de la gripe y de la depresión, de los discos de Novarová y de la Kampa de Holan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Cómo no van a ser tristes?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sé que algunos de los que me leen, también me entienden. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-2652084662330963767?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/2652084662330963767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=2652084662330963767&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/2652084662330963767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/2652084662330963767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/07/hijas-de-la-oscuridad-hace-unos-meses.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5338451366622037819</id><published>2010-07-03T15:29:00.000-07:00</published><updated>2010-12-14T00:28:15.023-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Gente de Praga&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Escribo desde Madrid.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estoy solo -como siempre-, con la única compañía de un bolígrafo y un folio en blanco. No necesito nada más.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estoy en Madrid -repito- y a cada segundo me acuerdo de Praga.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me acuerdo, sobre todo, de la gente que he conocido allí. Me refiero a los españoles que, como yo, tuvieron la gran idea de abandonar España para vivir con un poco más de dignidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me gustaría nombrarles.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En Praga he conocido a Eduardo Fernández, a Javier Badiola, a Ramón Machón, a Alberto, a Eufrasio, a Sandra, a Elena Buixaderas, a Rosa María Bachs, a Javier Blanco,  a Josef Červený, a Salvador, a Judit, a Fran, a Isaac Sibecas, a Clara González.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde aquí, desde Madrid, escribiendo para morir un poco menos, me gustaría decirles a todos ellos, simplemente, gracias.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Su conversación me hizo más inteligente y de su sobrado talento pude robarles algo para dar de comer al mío.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desgraciadamente, también conocí a otra gente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Os voy a ser sincero: no escribo solamente para morir un poco menos: también escribo para vaciarme un poco de odio y de hiel.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los españoles más dañinos son de dos tipos: los que vienen a Praga para no quedarse y los que, desde los lúgubres despachos del Reino de España, deciden las vidas de los que vivimos aquí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Suelen vestir con traje y únicamente saben hablar español. Cuidado con ellos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuidado con ellos porque les sobra de envidia lo que les falta de inteligencia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuidado con ellos porque son españoles que muerden a otros españoles.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuidado con ellos porque son siervos de mil amos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y sobre todo cuidado con ellos porque su hábitat natural es un despacho, ya sabéis, esa paupérrima caverna de Platón que les hace creer que la realidad es solamente ese espacio vacío que ven desde sus ventanas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se dice que duermen envueltos en sábanas rojigualdas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay quienes usamos esos colores para elegir el papel higiénico.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nunca les perdonaré todo lo que me están haciendo odiar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A todos ellos les espero en mi próxima novela.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5338451366622037819?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5338451366622037819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5338451366622037819&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5338451366622037819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5338451366622037819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/07/gente-de-praga-escribo-desde-madrid.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5188315959561342672</id><published>2010-07-02T00:48:00.000-07:00</published><updated>2010-07-25T23:56:49.567-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Obras en Hradčanská&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recomiendo a todos los ciudadanos de Praga que eviten esa estación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Uno, nada más salir por la boca del metro, se encuentra con un panorama desolador de aceras levantadas y de calles socavadas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Obreros y máquinas se afanan en horadar la tierra, en penetrarla hasta el fondo, hasta que chille, en un intento por llegar a quién sabe qué podrido abismo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ojo. No uso las palabras al azar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los ciudadanos de Praga llevaban ya varios meses quejándose de que por la calle Badeniho olía muy mal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Parece ser que a mediados de mayo la peste ya se volvió insoportable.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El Ayuntamiento de Praga, preocupado por las condiciones higiénicas de la ciudad, decidió llevar a cabo una investigación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dado que la superficie parecía limpia, se llegó a la conclusión de que la gran peste tenía que venir del subsuelo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Comenzaron, entonces, las obras.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pasaron muchas semanas y, de repente, a más de veinte metros de profundidad, se encontró un enorme yacimiento de metano. Si hubiera sido petróleo, Praga ahora sería la ciudad más rica del mundo. Pero no. Era metano. Lástima.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El Ayuntamiento de Praga, sin embargo, sigue preguntándose cómo diablos es posible que la peste de aquel yacimiento de metano, enterrado a más de veinte metros de profundidad, llegue hasta la superficie.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Yo sé la respuesta. Pero no digo nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tan sólo diré que la culpa no es del metano.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los cimientos de algunos edificios oficiales, igual que raíces avarientas, llegan hasta el infierno y se alimentan del mal, de la traición, de la mendacidad, de la ineducación, de la avilantez, de todo lo dañino y lo cobarde.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después, cuando en uno de sus despachos se abren las ventanas, la calle entera apesta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y ahora perdonadme. Con mucho gusto seguiría escribiendo, pero, un día más, tengo que ponerme a buscar trabajo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5188315959561342672?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5188315959561342672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5188315959561342672&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5188315959561342672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5188315959561342672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/07/obras-en-hradcanska-recomiendo-todos.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-8777716988414605025</id><published>2010-05-03T10:59:00.000-07:00</published><updated>2010-05-03T11:49:51.185-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Los traidores&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Socorro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos están echando de nuestros puestos de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Socorro, digo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos están arrancando de nuestros puestos de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Socorro! ¡Socorro!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos están quemando los pies para que salgamos corriendo de nuestros puestos de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde el impune anonimato de los ministerios, desde el laberinto inextricable de sus pasillos atroces, desde sus despachos cerrados a cal y canto, se van forjando, en secreto, leyes truculentas y cainitas para acorralarnos, para echarnos de nuestros puestos de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ayúdennos, por favor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los traidores son funcionarios con el ojete escocido por el roce de la silla, son cejijuntos burócratas que asistieron a cursos vespertinos para aprender a hacer la o con un canuto, son consejeros desaconsejables, son inspectores sin inspeccionar, son vergonzantes nuevemileuristas. Son ellos los que, aburridos de ellos mismos, obligados a justificarse a ellos mismos, quieren echarnos de nuestros puestos de trabajo, ¡nos están echando de nuestros puestos de trabajo!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Socorro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Repito. Socorro. Socorro porque ni siquiera ellos saben por qué nos están echando de nuestros puestos de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se ha corrido la voz de que les molesta que nos quieran. Se ha corrido la voz de que les revienta que nuestros directores, nuestros alumnos, nuestros compañeros, nos quieran aquí, trabajando con ellos, codo a codo. Se ha corrido la voz de que les jode vernos tan jóvenes, aprendiendo y enseñando, viviendo a pleno pulmón. Ellos, a los que ya nadie quiere, ellos, que envejecen de burocracia, ellos, que no tienen nada para enseñar ni humildad para aprender, ellos, que hace tiempo que murieron, no tienen ningún motivo, más que el odio y la soberbia, para echarnos de nuestros puestos de trabajo, por eso nos están echando de nuestros puestos de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es una lucha desigual.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;                                       Estamos indefensos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;         &lt;/span&gt;    Nos están eliminando.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si alguien escucha este grito en el desierto, por favor, que conteste.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-8777716988414605025?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/8777716988414605025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=8777716988414605025&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8777716988414605025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8777716988414605025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/05/los-traidores-socorro.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-3050160482366260120</id><published>2010-01-21T01:12:00.000-08:00</published><updated>2010-01-21T01:26:13.025-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;A los profesores de español&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todas las profesiones evolucionan con el paso de los años.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;También la de bufón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los bufones del siglo veintiuno ya no llevan pantalones de colores ni gorrito con bolitas. Ni siquiera es conveniente que tengan alguna malformación en la columna vertebral.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Los tiempos están cambiando?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A los bufones del siglo veintiuno se les enseña a hacer la máquina y a doctorarse en trenecitos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A los bufones del siglo veintiuno se les da una pelotita de plástico y se los manda a trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A los bufones del siglo veintiuno se les dice que sonrían, que se rían, que hagan reír a los demás.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se les dice que toquen la guitarra y que canten y que hagan el pino.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Que hagan malabarismos y piruetas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Que diviertan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No. Los tiempos no están cambiando.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A los bufones del siglo veintiuno se les elige a dedo y por el artículo treinta y tres.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el mejor de los casos deberán pasar un examen de amiguismo, de maridismo, de compadreo y de felación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A los bufones del siglo veintiuno tampoco se les paga siempre la seguridad social. Si van a trabajar con cuarenta de fiebre o con un tobillo roto, mejor, así la gente se ríe más.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las prostitutas más tiradas del barrio chino acuden todos los domingos a la iglesia. No se quejan, dan las gracias por lo que tienen, no vaya a ser que Dios se enfade con ellas y las ponga a todas a dar clases de español.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-3050160482366260120?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/3050160482366260120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=3050160482366260120&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/3050160482366260120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/3050160482366260120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2010/01/los-profesores-de-espanol-todas-las.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-6939156392026510126</id><published>2009-12-25T12:11:00.000-08:00</published><updated>2009-12-25T13:04:35.376-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Generación de Praga&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Aquí, en Praga, cuando a algún representante de la cosa española le apetece sacar pecho, le paga un par de billetes de avión a algún artista y le organiza un par de conferencias.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Suelen ser celebérrimos escritores a los que aquí nadie ha leído, premiadísimos pintores cuyos cuadros se marchitan de aburrimiento en las galerías praguenses, cineastas con los que nadie quiere hablar porque no tienen de qué, aventureros cuya mayor aventura, aquí, es que alguien les escuche, intelectuales de dorada verborrea a los que, sencillamente, hay que conseguirles un público sea como sea, aunque sea arrastrándolo, aunque sea mediante el lamentable procedimiento de ofrecer vino y croquetas, para que no acabe dando su conferencia a un montón de sillas vacías.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tengo un amigo que dice que hace falta estar ciego, que hace falta ser culturalmente oligofrénico, para tener delante de tus narices a la Generación de Praga y no solamente no saber aprovecharla, sino ni siquiera saber que nació, que vive y que, si se le sigue haciendo el mismo caso que hasta ahora, se morirá resignadamente y sin hacer ruido, que es la peor manera de morirse.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A la Generación de Praga pertenece un poeta distante, inteligentísimo y ulceroso que hincha sus versos de soledad, de sarcasmo y de lascivia y después te los revienta delante de los ojos. Es un gigante de color azul que, en cuanto agachara un poquito la cabeza, entraría, limpiando el Parnaso de farsantes, por la puerta grande de la Literatura.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En esta Generación también hay una mujer. Es una poeta silenciosa que acostumbra a olvidarse por unas horas de sus investigaciones en la Academia de Ciencias y nos recuerda que la poesía también puede ser breve y sabe susurrar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El escenógrafo, al que también hay que meter en este grupo, más que escenógrafo, es dramaturgo, es hombre de teatro, es, a lo mejor, el teatro mismo. Yo me he cruzado con él en la Embajada, en las bibliotecas, en algún que otro supermercado. En esos lugares se difumina, se engrisece, se convierte en humo y desaparece por la primera ventana abierta. Hay que verle en el teatro. Hay que verle dirigiendo, actuando o enseñando a actuar. Hay que verle vistiendo o desnudando escenarios. Hay que verle trabajando. Hay que ver su trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si el Teatro Negro se representa en Praga, al Teatro Rojo hay que ir a buscarlo a Ostrava.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El Teatro Rojo es un teatro de víscera y de sangre, de ira, de pecado y de hez. El Teatro Rojo no engaña a nadie, ni se esconde ni se escaquea, y siempre deja temblando al espectador, tiritando de algo que no es el frío. El Teatro Rojo moderniza la vanguardia, revienta a los clásicos y, a su paso, los rancios pedestales de la farándula se quedan vacíos. Su último atrevimiento será agarrar a Lorca por los tobillos y romperle la nuca contra el pico de la mesa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Del narrador no puedo hablar. No debo ser yo quien hable de él. Baste decir que si Dios le hubiese hecho ciego o manco, ya hacía mucho tiempo que se habría metido una bala en la sesera.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y al final, los que hubieran debido ir al principio: los traductores.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los traductores trabajan más solos que nadie. Los traductores, cuando trabajan, desaparecen del mundo. No les llames. No les busques. No están.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los traductores leen en silencio en checo y al mismo tiempo leen en voz alta en español. Los traductores se topan con una palabra y se tiran cinco días sin dormir. Lanzan los diccionarios contra la pared y blasfeman o se echan a llorar. Luego se tumban y entran en trance y buscan la equivalencia, la frase hecha, la idea genial que llena el vacío semántico.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con todo eso hacen literatura. Me refiero a literatura universal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es la Generación de Praga.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Somos pocos, pero somos cojonudos. Y no necesitamos ni vino ni croquetas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-6939156392026510126?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/6939156392026510126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=6939156392026510126&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/6939156392026510126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/6939156392026510126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/12/generacion-de-praga-aqui-en-praga.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5975871191536583381</id><published>2009-12-24T07:04:00.000-08:00</published><updated>2009-12-24T07:55:55.668-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El mirador de Vyšehrad&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Te apeas en la parada de metro de Vyšehrad, ésa en la que los vagones abren sus puertas de la derecha, y no las de la izquierda, como venía siendo lo habitual.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando sales al exterior, suele recibirte el gran golpe de viento de los espacios abiertos. Ese viento que te alborota el pelo y te infla el abrigo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A la izquierda tienes el inmenso edificio de las salas de congresos. Lo miras de reojo. Has creído oír, por un segundo, las voces de Václav Havel y del Dalai Lama.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sigues avanzando. Bajas algunas escaleras, subes otras, ayudas a algún conductor a aparcar su coche, miras con envidia alguna casa, su jardín, su manguera, su perro. Subes una cuesta, cruzas una calle y te detienes. Estás a punto de entrar en el parque de Vyšehrad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Depende mucho de la estación del año. Podría describir las flores más grandes que jamás he visto, hablar de alfombras y de montañas de hojas caídas, referirme al acongojado silencio de la nieve, recrearme en el lánguido amarse de las parejas sobre la hierba. Depende mucho de la estación del año.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En cualquier caso, tú coges el camino de la izquierda. Te apoyas en la barandilla y te asomas al barrio fantasma, a ese barrio, dicen que un antiguo gueto judío, en el que el agua de las inundaciones entró en forma de riada y lo desoló.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ahora, poco a poco, la gente vuelve a habitarlo. El río dormita a sus pies y los vecinos lo miran por el rabillo del ojo, pero al barrio, lentamente, va volviendo la vida. Por aquí dicen que la vida siempre vuelve. Dicen que la vida, paradójicamente, se parece mucho al agua: siempre acaba encontrando el camino.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De ese barrio, sin embargo, tú has visto, durante muchos años, sus ventanas abiertas al invierno, has visto al viento y a los perros paseando por sus calles, has visto fantasmas en los balcones, el vacío, la nada, el tiempo remendándose a sí mismo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero tú no has venido a Vyšehrad para ver eso.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tú has venido a ver el mirador. Pero al mirador de Vyšehrad hay que acercarse con mucha cautela.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay quienes dicen que solamente se detienen en el mirador de Vyšehrad los que arrastran una pena o los que están a punto de tomar una gran decisión en su vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Llegas al mirador, y te detienes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Allí arriba el viento sopla todavía con más fuerza. Si te pega de frente es muy normal que te haga daño en los ojos y te impida respirar. Pero da igual: lo que ves desde el mirador de Vyšehrad también te hace daño en los ojos y también te deja sin respiración.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es la belleza infinita de contemplar Praga en la media distancia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Praga es belleza pura, belleza brutal, belleza indomable, belleza en libertad que huye de los instrumentos del artista.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Podrías permanecer horas en el mirador de Vyšehrad, pero al final comprendes que el viento, con sus embestidas, te está echando, te está diciendo que te vayas, y tú te vas, mil veces más pequeño que cuando viniste.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pasas, entonces, por delante del cementerio. No entras. Piensas que los cementerios son todos iguales. Sí sabes, sin embargo, que en aquel cementerio un alto porcentaje de los muertos son artistas, un alto porcentaje de los que ya no existen, de los que ya no ven, de los que ya no se levantan, de los que ya no crean, eran artistas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Corres entonces a buscar una cafetería y a sentarte en una mesa a escribir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sólo tienes tiempo. Mucho o poco, es solamente tiempo. Y el tiempo, desde que te lo dieron, se empeña en acabarse.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Escribe, maldita sea!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nadie ha conseguido retratar la belleza de Praga. Sus luces, que son muchas, y sus sombras, que son más.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Alguien tiene que ser el primero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Escribe, joder!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5975871191536583381?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5975871191536583381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5975871191536583381&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5975871191536583381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5975871191536583381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/12/el-mirador-de-vysehrad-te-apeas-en-la.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-7158641981692931640</id><published>2009-12-12T10:50:00.000-08:00</published><updated>2009-12-12T11:14:56.515-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El puente de Nusle&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Todos nosotros, alguna vez, los hemos visto por la calle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Caminan despacio, mirando al suelo, parece que no hubiera nadie dentro de sus abrigos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;También da la sensación de que incluso sus cuerpos estuviesen vacíos, quiero decir, que les faltase el alma, o eso, ese grifito por donde nos gotea la vida, al que le hemos dado el nombre de alma.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nosotros los miramos un momento y enseguida apartamos la mirada. A lo mejor no queremos que nos contagien su tristeza, su abulia, su desorientación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero, una vez más, estamos equivocados.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si dedicáramos un par de segundos a mirar dentro de sus ojos, veríamos no sólo que no les falta el alma, ese goteo de la vida, sino que todo su cuerpo está inundado de luz, de una luz mágica, de una luz me atrevo a decir que divina, de una luz que, en cualquier caso, nosotros no tenemos y que, dentro de ellos, está pugnando por salir al exterior, por liberarse, por iluminar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y tampoco están desorientados. A lo mejor quienes perdimos el Oriente somos nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ellos saben muy bien adónde caminan. ¿Habéis probado, alguna vez, a seguirlos?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Caminan solos, a veces durante muchos quilómetros, aunque es muy frecuente que por el camino se reconozcan unos a otros y se unan, para seguir caminando juntos, siempre en silencio, siempre mirando al suelo, siempre como si no hubiera nadie dentro de sus abrigos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces, si los hubiéramos seguido, descubriríamos que todos ellos se dirigen al puente de Nusle.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El puente de Nusle es una bestialidad, una infinitud de hormigón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El puente de Nusle se eleva muy alto, quizás demasiado alto, a veces incluso se hunde en las tripas de las nubes y no se le ve.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Del puente de Nusle nadie conoce su comienzo y tampoco su final lo conoce nadie.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El puente de Nusle pasa por encima del barrio entero y todos los vecinos, al menos una vez durante el día, se asoman a la ventana y lo miran con temor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El puente de Nusle es la llamada del vacío, es la irresistible tentación del abismo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por encima del puente de Nusle pasan los coches, pero también pasan peatones, esos que caminan despacio, esos que miran al suelo, esos que parece que no tienen a nadie dentro de sus abrigos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esos hombres se acercan al borde del puente de Nusle y saltan. En el aire abren los brazos y las piernas y se dejan caer. Sonríen. El aire les pega en pleno rostro y ellos entonces respiran a pleno pulmón. En ningún momento de su viaje se arrepienten.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al llegar al suelo, sus cuerpos se convierten enseguida en un ovillo de huesos rotos, en una reventada bolsa de sangre, en una desgarrada alfombra de piel.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero ellos ya no están allí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ellos ya están subiendo muy alto, más alto incluso que el puente de Nusle, más alto que las nubes que a veces ocultan al puente de Nusle, más alto de lo que nosotros nunca alcanzaremos a ver.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y dejan, tras de sí, una estela de luz, una huella en el barro, un abrigo sin nadie dentro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya sabéis, pues, desde dónde despegan los ángeles.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-7158641981692931640?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/7158641981692931640/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=7158641981692931640&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7158641981692931640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7158641981692931640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/12/el-puente-de-nusle-todos-nosotros.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-7093679758498847376</id><published>2009-12-02T23:39:00.000-08:00</published><updated>2009-12-03T00:33:56.646-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;El día ese&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Por fin ha llegado el día doce de octubre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los españoles y los hispanos, hace un par de días, recibieron una invitación nominal -repito, nominal- para que acudieran a la recepción de la Embajada de España, que se celebrará, un año más, en el Palacio, repito, en el Palacio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para que te llegue semejante invitación, quiero decir, semejante honor, hace falta residir en Praga, repito, hace falta residir en Praga.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los españoles y los hispanos que residen en Praga, nada más recibir la invitación esa, digo, la invitación nominal, corren a buscar entre sus cajones algún par de calcetines que no tengan ningún tomate, algún par de medias que no tengan ningún ojo, digo, ninguna carrera.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los españoles y los hispanos que residen en Praga dejan la invitación (nominal) de la Embajada muy a la vista, por ejemplo encima de la televisión, para que no se les pierda y para que las visitas no puedan dejar de verlo y de preguntar qué es.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los españoles y los hispanos que residen en Praga no pierden el tiempo y van a toda prisa a la tintorería a ver qué se puede hacer con el traje de todos los años y con las camisas de cuando la revolución.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las mujeres tragan saliva y pasan por el cajero. No se pueden permitir llevar el mismo vestido que el año pasado, aunque nadie se hubiera fijado en él, ni en ellas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Llega el día, que suele ser frío y ventoso. Es lo que se espera. Frío. Mucho frío, para que las señoras de los altos cargos saquen a pasear a sus visones. Y viento, para que la bandera de España flamee, orgullosa y retadora, en todo lo alto del Palacio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El tranvía número 22 se llena de corbatas, de tacones de aguja y de bufanditas blancas. De repente todos hablan alto, muy alto, en español, en el idioma de d´Ors, del &lt;i&gt;Periquillo Sa&lt;/i&gt;&lt;i&gt;rniento&lt;/i&gt; y de Diego de Torres Villarroel.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"¿De quiénes?"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"De nadie. Es igual."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El tranvía pasa por delante del Castillo y nadie se apea. Los españoles y los hispanos que residen en Praga no van al Castillo, adonde ni siquiera llegó Josef K., sino que van más lejos todavía, van al Palacio, ¡y llegarán!, ¡porque los han invitado!, ¡porque hay gente importante -mucho más importante que ellos- que les están esperando!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde la parada del tranvía hasta la puerta del Palacio se forma una solemne peregrinación de españoles, algunos con el precio en la suela de los zapatos, y de hispanos, todavía con la etiqueta de Zara colgándoles de la manga. Todos se buscan en los bolsillos a ver si tienen el papelito de la invitación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"La tienes, ¿verdad, cari?"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Sí, por aquí debe de estar."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Pues mira bien, a ver si por culpa del papelito vamos a hacer el papelón."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En la entrada del Palacio -repito, del Palacio- hay una larga fila de gente que hace cola para saludar al embajador, a la señora del embajador (a la que le gusta que le llamen "la embajadora") y a otras seis personas que no han visto en su vida y que no saben quiénes son.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los españoles y los hispanos que residen en Praga van entrando en el Palacio con cautela, mirando hacia el techo y pensando en que el artista que pintó aquellos garabatos debió de acabar con un dolor de cuello increíble.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poco a poco van entrando en la sala principal. Allí hay dos micrófonos. Uno para un señor checo, algún pez gordo de la política o de la diplomacia, y el otro para el señor embajador.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El checo pronuncia un pequeño discurso que solamente entienden los checos, aunque, por supuesto, los españoles que ya llevan un par de años viviendo en Praga mueven la cabeza de forma afirmativa y se ríen cuando oyen que se ríen los demás.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después le llega el turno al señor embajador. Tiene tres opciones: hablar en español y que nadie le escuche, hacer el ridículo hablando en inglés, o hacer algo peor que el ridículo hablando en checo. Al final decide hacer las tres cosas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después de los discursos llegan los himnos. Con el himno checo, los nacionales checos se ponen firmes, tararean la letra y los hay que se llevan una mano al corazón. Durante el himno español, los nacionales españoles echan un vistazo al móvil a ver si les ha escrito la chica esa...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"El himno español no está mal", dice algún jerifalte de la cultura, "pero sigo prefiriendo Paquito el Chocolatero."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Terminados los himnos, se produce entonces un extraño silencio en el que los unos a los otros se miran fijamente. Nadie se atreve a decir lo que todos están pensando, esa frase catártica, esa frase que resume lo que todos están haciendo allí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Bueno, a ver, ¿aquí cuándo sacan el jamón?"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y alguien responde, como quien divisa la tierra desde la torre vigía:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"¡Lo acaban de sacar! ¡Está en la sala de al lado!"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las mujeres de los altos cargos pierden sus zapatos mientras corren hacia la sala de al lado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los soberbios generales, enmedallados y condecorados por sus servicios en Bosnia, se echan la mano a la sobaquera para, en caso necesario, abatir a ese enemigo que, desobedeciendo a los galones, les robe su lonchita de Jabugo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Uñas postizas, corbatas de seda, gemelos de oro, permanentes violetas, visones millonarios, zapatos de cocodrilo, gargantillas de diamantes, todos pisándose, arrollándose, odiándose a muerte por un platito de jamón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Manu, tron, trinca la bandeja y nos la zampamos en el pasillo."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Camareros con pajarita y chaleco a rayas ofrecen copitas de champán, canapés de caviar, delicias de salmón y algas marinas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mariconadas. Jamón, pan y morapio. Lo demás es cuento.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al cabo de un par de horas, encendidos por el tintorro, los directores de algo les tocan el culo a las becarias.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Dime la verdad, Carmencita, ¿a que nadie diría que voy a cumplir los cincuenta?"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El día de la Hispanidad, la recepción de la Embajada, qué alegría, qué gusto, qué satisfacción, cuando recoges el abrigo de la satna y te vas a casa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-7093679758498847376?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/7093679758498847376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=7093679758498847376&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7093679758498847376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7093679758498847376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/12/el-dia-ese-por-fin-ha-llegado-el-dia.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5114865840248971800</id><published>2009-11-24T09:21:00.000-08:00</published><updated>2009-11-24T10:08:44.420-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Garitos de serie B&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era viernes, siete de la tarde de alguno de los ocho meses del invierno.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Acababa de salir de la ducha y, mientras caminaba por el pasillo, iba dejando todo el suelo perdido de agua.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La calefacción a toda potencia me iba secando lentamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya en mi habitación, abrí el armario de la ropa y me quedé mirando las decenas de perchas, algunas de ellas meros alambres, de las que colgaban mis pantalones, mis camisas, mis chaquetas, mis suéteres, todo remozado de polvo y de olor a naftalina.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Elegí la ropa que habría elegido en Madrid, si me hubiera estado preparando para salir por la noche a cenar con Leonor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya sólo me faltaba encontrar mis zapatos cuando, de repente, sonó el timbre de la puerta. Miré por la mirilla: era Eduardo. Había llegado casi diez minutos antes de la hora convenida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Hola, Juntapalabras", me dijo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego se dio una vuelta por toda la casa -no la conocía- y al cabo de un par de minutos me dio su veredicto:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Tienes una cocina para comer, un baño para jiñar y una cama para joder. No necesitas nada más."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después me miró de arriba a abajo y me dijo que me cambiara de ropa. No fue ningún consejo. Fue más bien una orden.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me dijo que la noche de Praga estaba llena de coctelerías, de esas coctelerías decoradas con mostradores luminosos, espejos estilizantes y camareros malabaristas, y de discotecas, de esas discotecas con pistas de láser, salas vip y porteros con pajarita en el cuello, pipa en el sobaco y pinganillo en la oreja, y de restaurantes, de esos restaurantes que hacen arte con un trozo de berenjena y que ponen a un par de putas de lujo a beber martinis en la barra, pero que nosotros, aquella noche de viernes, no iríamos a ninguno de esos sitios.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Eduardo quería enseñarme los garitos de serie B.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"De eso no tenéis ni en Carabanchel, ¿me oyes, Juntapalabras?, ni en Caraban. Ya verás."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cogimos el coche de Eduardo, un viejo trasto con tapicería de leopardo en el que apenas cabían tres personas. El que más dificultades tenía, precisamente, era Eduardo, que con sus casi dos metros de altura se veía obligado a echar el asiento hacia atrás, conducir despatarrado como una parturienta y encoger los hombros para no darse con la cabeza en el techo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pasamos a recoger a Javier Badiola, un amigo, un imprescindible de la noche de Praga.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Padecía de la garganta y siempre se estaba quejando de que el coche estuviera lleno de humo y de que las ventanas estuvieran abiertas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Y además, ¿qué es esa mierda que estáis fumando?"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Eduardo conducía a toda velocidad y al mismo tiempo nos dibujaba en el vaho del cristal el sistema verbal del checo y el paradigma de las declinaciones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"El dativo es un caso raro", nos decía, "no se parece a ningún otro."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Eduardo elegía un garito de serie B y aparcaba donde podía. El garito se llamaba, por ejemplo, Rubín. Había que bajar unas escaleras desgastadas y empinadísimas. Eduardo nos decía que aquellas escaleras se bajaban de pie y se subían a gatas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Ya me lo contaréis después."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los garitos de serie B a los que nos llevaba Eduardo tenían, en lugar de taburetes, unos viejísimos sillones de peluquería, y colgando del techo, al alcance de los camareros, unas bolsas para suero, robadas de Motol y rellenas de becherovka, listas para enchufártelas directamente en la vena.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En los garitos de serie B a los que nos llevaba Eduardo te podías encontrar, acodados en la barra y charlando tranquilamente, a dos amigos completamente en pelotas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los garitos de serie B a los que nos llevaba Eduardo podían tener, detrás de una puerta semiescondida, un pequeño teatro en el que, una vez borrachos, se podía recitar a voz en grito algún monólogo de Calderón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En los garitos de serie B a los que nos llevaba Eduardo siempre había algún hombre durmiendo debajo de alguna mesa, algún hombre que seguiría ahí, roncando plácidamente, cuando el dueño echara el cierre y apagara la luz.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En los garitos de serie B a los que nos llevaba Eduardo, los hombres nos cedían a sus mujeres. Nos las dejaban para que bailáramos con ellas, para que las besáramos, para que nos las lleváramos a los baños, mientras ellos hablaban de fútbol y se emborrachaban en paz.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De los garitos de serie B, tenía razón Eduardo, se salía a gatas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y entonces pasaba, delante de nuestras narices, el primer tranvía de la mañana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Eduardo."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Qué."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"¿Y ahora qué hacemos?"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"No sé. Nos vamos a otro garito, ¿no?"&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5114865840248971800?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5114865840248971800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5114865840248971800&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5114865840248971800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5114865840248971800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/garitos-de-serie-b-era-viernes-siete-de.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-4988867705072584723</id><published>2009-11-23T10:22:00.000-08:00</published><updated>2009-11-23T11:31:37.068-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El tren&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El tren llega inmenso, todopoderoso, a la vía número tres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es una bestialidad de acero que irrumpe suavemente en la estación y que se va deteniendo, poco a poco, encima de los raíles.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Allí aguarda a que caiga la noche, a que llegue la hora de partir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De vez en cuando resopla y se le sale un golpe de vapor de lo más remoto de sus entrañas. Lo hace para que sepamos que está vivo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nosotros, cinco minutos antes de la hora, subimos al andén y nos sentamos encima de nuestras maletas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos quedamos mirando el tren y entonces somos capaces de sentir el tiempo, de respirar el aire rancio de la Historia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cada uno de nosotros, en silencio y para sí mismo, juega a imaginarse los secretos del tren, lo vivido, lo sufrido y lo muerto tras sus paredes de acero. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No decimos nada pero sus aristas, sus líneas rectas, su forma cuadrada, nos da una gélida sensación de hostilidad, de no ser bienvenidos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Alguien grita, en checo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"¡Viajeros, al tren!"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y el tren echa a andar y los viajeros rezagados tenemos que correr un poco y subirnos en marcha.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por suerte, el tren arranca despacio e inicia su andadura pesadamente, dificultosamente, asfixiantemente. Es una mole chirriante y perezosa. Son, en realidad, demasiadas toneladas desentumeciéndose.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por el pasillo, angosto y largo como el corredor de la muerte, vas sorteando bultos informes, hombres, mujeres, niños, algo vivo y caliente, seres humanos tirados por los suelos, la mayoría borrachos, dolientes y roncantes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En tu compartimento no estás solo. Hay cinco personas más contigo, cinco personas que comen, que sudan, que eructan, que llevan a sus animales, que se descalzan, que roncan, que huelen.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tú, al principio, intentas mantenerte al margen, pero después, con el paso de las horas, con el transcurso de la noche, acabas haciendo lo mismo que ellos: te crujes el cuello, te secas los sobacos, compartes tus pesadillas...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El tren -esa inmensidad de tiempo, ese testigo y mensajero de la Historia- se mueve muy despacio, quizás absurda, triste, desesperantemente despacio. La sabiduría de los años le ha enseñado muy bien que el objetivo de viajar en tren no es llegar a ningún destino, sino la mera poesía de viajar en tren.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por la ventana van pasando las montañas y se van quedando con algo nuestro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Atravesamos bosques dormidos, azules lagos de hielo, árboles petrificados por el invierno y ese milagro de la niebla helada, del frío convertido en cristal. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si conseguimos no dormirnos, si somos capaces de mantener los ojos abiertos aun en lo más profundo de la madrugada, contemplaremos lo que nunca pensábamos que íbamos a ver: comienza a nevar, pero los copos fosforecen, tienen luz propia, es como si se cayesen todas las estrellas del cielo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En ese momento el tren hace un ruido raro, algo que sobresalta a todos los viajeros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Porque las máquinas, hasta las más toscas, como este tren que llega hasta Rusia, no son inmunes al zarpazo de la poesía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La nieve brilla e ilumina la negrísima vastedad del campo antes, mucho antes de que amanezca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ojalá el tren no se detenga nunca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ojalá el tren salga de las estaciones, pero nunca llegue a ellas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y llevemos siempre su movimiento, su traqueteo, en nuestros huesos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-4988867705072584723?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/4988867705072584723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=4988867705072584723&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/4988867705072584723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/4988867705072584723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/el-tren-el-tren-llega-inmenso.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-8708186055583985153</id><published>2009-11-22T02:28:00.000-08:00</published><updated>2009-11-22T02:47:41.431-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Cerveza&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Una cerveza, por favor, para que el adolescente sepa, en el día de sus primeras pellas, que en los bares se vende algo todavía más barato que el agua.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y dos cervezas más, o tres, o cinco, o siete cervezas más, camarero, porque beber más que el resto de mis amigos es detentar el poder, es obtener la admiración, tan importante a esta edad mía, en que todo me hace tanto daño.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y ahora una cerveza más, camarero, una más de lo que mi cuerpo puede ya soportar, de lo que ningún hígado puede filtrar sin empezar a romperse, ¿no ves que las chicas me están mirando?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ahora una grande, camarero, la jarra más grande de la que haya bebido nunca nadie y la que más grados tenga, la más fuerte. Quiero salir de esta herna con el valor suficiente para mirarla a los ojos y decírselo. Después, si todo sale bien, me emborracharé de alegría, y si ella no me quiere, beberé hasta perder la memoria, hasta que mi cerebro sea un charco amarillo, espumoso y ligeramente burbujeante.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un barril para vosotros, queridos amigos. Estamos más viejos, más calvos, más gordos, pero hay cosas que no han cambiado. Salud.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esta noche, que nuestras mujeres no nos esperen despiertas. En mi mano hay una rubia que no se separará de mí hasta bien entrada la madrugada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Camarero, una cerveza para mí y, qué coño, otra para mi hijo, que ya es un hombre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Papá."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Qué."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"A mí esto no me gusta. Está agrio."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Venga, hijo, bebe y no me seas maricón."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cerveza para celebrar la victoria del Sparta y otra cerveza mientras empezamos a cenar. Y después de cenar, mientras la mujer me espera en la cama, otro par de tragos, para relajarme, joder, para que no me pase lo que el otro día.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después del trabajo mis propios zapatos me llevan a la hospoda. Allí los camareros no paran de ponerme cervezas según me voy acabando las que me van poniendo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando me levanto de la silla, todo me da vueltas y sonrío. El mundo también da vueltas y nadie le llama borracho.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Salgo a la calle y mis zapatos me conducen a la herna. Nada más entrar, la camarera me pone mi cerveza en la barra, justo en mi rincón preferido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Llego a mi casa muy tarde. Una noche más se me ha olvidado mirar el reloj. Mi mujer ya no me abre la puerta. Dice que soy un borracho y que apesto. La pobre no sabe que la culpa no es mía, sino de mis zapatos, que me llevan adonde quieren. ¿Qué culpa tengo yo de que mis zapatos estén solteros y sean unos alcohólicos?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Creo que una noche más me va a tocar dormir en el rellano. Menos mal que mi vecino de enfrente se apiada de mí y me saca un par de latas de cerveza, para ir pasando la noche.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-8708186055583985153?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/8708186055583985153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=8708186055583985153&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8708186055583985153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8708186055583985153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/cerveza-una-cerveza-por-favor-para-que.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-3433346203943430339</id><published>2009-11-17T07:37:00.000-08:00</published><updated>2009-11-17T07:57:12.625-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El café colgado&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Había sacado del cajero todo el dinero que tenía, que tampoco era mucho. Con ese dinero le había comprado el regalo de Navidad a su hija, que lo era todo. Un karaoke con más de doscientas canciones, en checo y en inglés. Qué cosas más raras les gustan a los niños.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo había metido en una bolsa y cargaba con ella. Pesaba mucho más de lo que habría imaginado cuando lo veía en el escaparate.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era de noche.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era una de esas noches del comienzo de la Navidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La atmósfera estaba como electrificada, señal inequívoca de que se iba a poner a nevar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hacía demasiado frío para estar en la calle.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El hombre caminaba por Karmelicka y sus pasos resonaban como los cascos de un caballo. No había nadie.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La mano con la que agarraba la bolsa se le estaba congelando. Nunca usaba guantes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Siempre miraba al suelo. Sabía mejor que nadie que a su alrededor ebullía la Navidad. Pero no levantaba la cabeza. Ver los árboles decorados, las luces de colores, los barreños de las carpas, los anuncios de conciertos, le habría dado demasiada nostalgia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se cambió de mano la bolsa y giró a la izquierda, por Nerudova.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Comenzó a subir la cuesta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La temperatura estaba bajando demasiado deprisa. Quizás no nevara, después de todo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No había caminado ni quince metros cuando volvió a cambiarse de mano la bolsa. Pensó que aquel frío ya empezaba a ser doloroso.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No se sentía ni las orejas ni la nariz ni la mano que mantenía a la intemperie. También dolía respirar y había que pisar el suelo con fuerza para sentir las piernas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Caminaba por el medio de la calle. No pasaba ningún coche y además sabía que las aceras estaban empezando a helarse y que podría resbalarse y darse un buen golpe. No habría sido la primera vez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A ambos lados había cafeterías abiertas. Eran cafeterías para turistas, muy iluminadas, con amplios ventanales y grupos encorbatados tocando en directo. Ni siquiera las miró. Qué habría hecho él allí dentro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Otra vez se cambió de mano la bolsa y siguió caminando. Cada vez andaba más despacio. El frío le estaba robando toda la fuerza y ya le amenazaba con meterse dentro de sus huesos y dejarle una semana en la cama, precisamente la maldita semana de Navidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces pasó por delante de un antiguo café y se acordó. Entró dentro, al calor, y se acercó a la barra.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Miró al camarero y le dio un poco de vergüenza decir:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Perdone, señor, ¿no tendría por ahí algún café colgado?"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El camarero le sonrió.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Enseguida se lo pongo."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se lo sirvió ardiente y cargado. El hombre dejó el abrigo en el perchero y se lo fue bebiendo muy despacio, con una lentitud con la que, más que un café, se toma una medicina.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Consiguió sacarse todo el frío del cuerpo. Después cogió su abrigo, dio las gracias y se fue tranquilamente a casa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-3433346203943430339?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/3433346203943430339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=3433346203943430339&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/3433346203943430339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/3433346203943430339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/el-cafe-colgado-habia-sacado-del-cajero.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5127313062528035359</id><published>2009-11-16T04:45:00.000-08:00</published><updated>2009-11-16T05:03:03.818-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El puente de Carlos&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Debajo de la gente está el puente de Carlos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Debajo de los zapatos nuevos de los turistas -algunos de ellos todavía tienen el precio en la suela- está el puente de Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Debajo de los grupos de ingleses y de alemanes que llevan la misma camiseta, como si fueran de un equipo de fútbol, está el puente de Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Debajo de las largas filas que se forman para tocarle el espinazo al relieve de un chucho, está el puente de Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Debajo de los hombres-pollo que siguen en masa a un paraguas abierto, está el puente de Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo digo por si acaso vosotros, igual que yo, sois ya incapaces de verlo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde cualquiera de las orillas, parece un mercado callejero. Desde el avión, parece que se celebrara algún concierto. Desde cerca, parece la entrada a un estadio de fútbol el día en que se juega la final de la Champions league.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estatuas del puente de Carlos, ¿a qué estáis esperando?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A qué esperáis para saltar de vuestros pedestales y expulsar a los intrusos a golpe de piedra y de tiempo, a golpe de dignidad y de orgullo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A qué esperáis para echarles al agua, para alimentar a las carpas del Moldava con deliciosa carne de turista, con deliciosos despojos de viajero de bajo coste.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay que cerrar el puente de Carlos. Hay que pedir la entrada y prohibir el acceso al turista de guía de viajes, de monumento y de cámara digital.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay que dejar pasar solamente al caminante silencioso que sabe mirar. Al que sabe guardarse la belleza dentro y no necesita pegarla en un álbum.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Solamente así, a las cinco de la mañana, estará la luz esperando al fotógrafo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y la nieve posará para el pincel del artista.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y el Moldava hablará bajito cuando empiecen a cantar las sopranos ciegas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y el sol volverá a brillar en los viejos instrumentos de los desgastados músicos -o al revés-, esos que hacen música de los tiempos en los que la música se hacía para divertirse.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y las marionetas volverán a sentar en el suelo a los niños.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y el acróbata otra vez tendrá espacio para caminar sobre un alambre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y el retratista sentará en su taburete al mismísimo Satanás.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y todo volverá a ser como antes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5127313062528035359?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5127313062528035359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5127313062528035359&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5127313062528035359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5127313062528035359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/el-puente-de-carlos-debajo-de-la-gente.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-2253132155888411620</id><published>2009-11-15T07:06:00.000-08:00</published><updated>2009-11-15T07:17:40.815-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El otoño&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;Se están cayendo las hojas, ¿me oís?, ya se están cayendo las hojas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A lo mejor no se están cayendo. Es muy posible que los árboles las estén soltando.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No sé qué extraña maldición obliga a los árboles a entrar en el invierno completamente desnudos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los árboles se van desvistiendo poco a poco. Eso es el otoño. Una virgen que se despoja de su túnica antes de ser sacrificada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los árboles le regalan a la tierra un abrigo de colores.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los árboles saben que la tierra también se helará y corresponden a su infinita generosidad con una manta de amarillos, de rojos y de ocres, con una manta que, sin embargo, produce más nostalgia que calor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los árboles más altos, esos que crecen en las islas de Praga, ya han soltado todas sus hojas. Al atardecer, en ese instante, en ese segundo en que el aire es de color azul, un Moldava de plomo discurre entre islas incendiadas de hojas, entre deslumbrantes llamaradas secas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nosotros estábamos allí y lo vimos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cerramos los ojos para no terminar de observar aquella orgía de colores, para que tanta belleza no consiga agarrársenos al recuerdo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando nos vayamos de aquí, todos nos iremos enfermos. Exiliados en nuestro país, nos dejaremos desmontar por la nostalgia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Maldita Praga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-2253132155888411620?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/2253132155888411620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=2253132155888411620&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/2253132155888411620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/2253132155888411620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/el-otono-se-estan-cayendo-las-hojas-me.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-6312849212519861746</id><published>2009-11-15T06:40:00.000-08:00</published><updated>2009-11-15T07:06:38.041-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Los murientes&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Os voy a contar cuál es el proceso de la muerte. Me refiero a ese tiempo que se necesita para cruzar la frontera, para llegar al otro lado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Os aclararé, ya desde el principio, que lo que se cruza no es una línea, sino una franja, una vasta tierra de nadie en la que es muy fácil perderse y vagar sin rumbo, si no eternamente, sí durante mucho tiempo, hasta dar por fin con el camino correcto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tardamos nueve meses en nacer. Parece lógico pensar que morir tampoco es cosa de un segundo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El proceso es el siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ser sucia carne de herna, ése es el primer síntoma, ésa es la primera señal de que tu alma ha muerto, y ya sabemos que tras la pudrición del alma siempre viene la de la carne.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los cadáveres inminentes, es decir, los murientes, se arrinconan en una mesa y beben, bajan la cabeza y beben, duermen, se despiertan y siguen bebiendo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se conoce que la muerte da mucha sed.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La segunda marca es proveerse de tabaco. Por eso no es raro encontrarse a los murientes buscando colillas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las recogen de los ceniceros que hay a las puertas de los hospitales, o al lado de las ruedas de los coches aparcados, o debajo de los bancos de los parques.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las encienden, fuman hasta quemarse los dedos y después siguen caminando.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La tercera marca es dirigir tus pasos hacia las grandes estaciones de trenes. Los murientes tienen la creencia de que algún tren fantasma vendrá a recogerlos cuando se espese la niebla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los murientes se sientan en el suelo, apoyan la espalda contra alguna pared y allí se adormecen. Aguardan con paciencia a que una voz, por megafonía, les diga a qué andén deben dirigirse.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero la policía los expulsa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cuarta marca consiste en tener las manos resquebrajadas y las uñas negras.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los murientes recorren todas las papeleras y todos los contenedores de basura de la ciudad. Allí dentro meten las manos y escarban. Dicen que buscan el mapa del tesoro, un papel cualquiera con alguna equis que les indique el camino.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero no encuentran nada. Sólo latas de atún y cartones de vino.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces secan sus manos pringosas y se las limpian en el abrigo. Las uñas se les van quedando negras, duras, curvas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La quinta marca es culpa de la hajzlbába.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No les deja entrar en los urinarios. Dice que se quedan dormidos dentro y que después no hay quien los saque de allí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los murientes, entonces, se hacen sus necesidades en los pantalones. Al principio no les molesta demasiado, pero después llega la noche y no pueden soportar el frío.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es por eso que corren a subirse a un tranvía, a cualquier tranvía, y buscan el asiento más cercano a la calefacción. Allí se encogen y se inmovilizan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es entonces cuando les vemos de cerca, cuando reparamos en ellos, cuando lo nuestro se mezcla con lo suyo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos alejamos de ellos porque apestan, porque su hedor nos levanta las arcadas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se trata del aroma de la muerte. No se va ni cuando el muriente se apea, ni cuando abrimos todas las ventanas del tranvía. Además, ¿adónde habría de ir? A la muerte le encanta viajar entre nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-6312849212519861746?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/6312849212519861746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=6312849212519861746&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/6312849212519861746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/6312849212519861746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/los-murientes-os-voy-contar-cual-es-el.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-8044919351354801073</id><published>2009-11-11T11:07:00.000-08:00</published><updated>2009-11-15T07:27:12.991-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Agosto de 2002&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Yo llegué con las inundaciones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por la ciudad se respiraba el aire de la tragedia y en los ojos de la gente brillaba la triste certeza de que algo iba a pasar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las miradas se volvían hacia el cielo, pero no para buscar a Dios -en este país difícilmente lo habrían encontrado-, sino para intentar adivinar si algún día dejaría de llover.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El cielo entero, de horizonte a horizonte, era una mancha oleaginosa, una acuarela húmeda y gris.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerdo que el autobús me dejaba cerca del río y que yo iba caminando hacia alguno de sus puentes. Me agarraba a la barandilla y miraba hacia abajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El Moldava bajaba inmenso, bajaba abombado, bajaba espumoso como las fauces de un perro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A veces se escapaba de las orillas y salía a darse un paseo por las calles cercanas al embarcadero. Mojaba los pies de las parejas que se besaban en los bancos y mojaba también las escaleras que subían al centro de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Yo era de los que pensaban que de allí no pasaría.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No me fijé, sin embargo, en que los cisnes habían desaparecido,  en que los patos se habían ido volando, en que no quedaba ni rastro de las gaviotas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estaban solos el río y la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era una lucha atávica, desde siempre y para siempre, sin tregua y sin compasión.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todo empezó cuando el Moldava se puso a rugir. Los más viejos de Praga decían que ya habían oído alguna vez aquel sonido, pero que no era un rugido, sino un clamor de libertad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya sabéis, la libertad, lo único por lo que nos es dado matar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El río se sentía prisionero entre dos márgenes de cemento y se revolvía como un inmenso animal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El río se quejaba de los barcos de turistas que flotaban en su espalda. Odiaba las barquitas a pedales y el botel.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El río quería fluir más despacio y que le quitaran esos desniveles que le hicieron para que no se congelara. El río quería congelarse. Quería que los niños patinaran sobre él.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al río le herían los neones que se reflejaban en su piel. El río, de noche, tan sólo quería oscuridad y el fulgor de las estrellas. Y si algo tenía que navegar, que navegara la luna, femenina y de seda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El río estaba allí antes que nadie. Allí estaba cuando Praga no estaba, cuando esta tierra que pisamos no era ni tierra, cuando nosotros no éramos nadie para pisar nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El Moldava es tiempo pasado. Conoce las historias de la gente y a veces se avergüenza de ellas. El Moldava fluye hacia delante y no se para nunca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El Moldava, sí, es tiempo hecho materia, es sueño convertido en agua.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El Moldava, que siempre está allí, nunca es el mismo. Cada instante es diferente, ya digo, como el tiempo. Porque los ríos son tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y son también orgullo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El Moldava se abombó como el vientre de una madre. Se salió de su jaula.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Arrancó los árboles de cuajo y se metió por las puertas de las casas y subió hasta el tercer piso. Se le vio asomado a las ventanas y a las terrazas, gritando de rabia a quien le quisiera oír.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lanzó por los aires todos los sacos de arena que le pusieron a su paso y cuando llegó al zoo se llevó por delante a los animales más grandes y empujó sus cadáveres por las calles de la ciudad. Quería que la gente supiera lo que era capaz de hacer. Quería que la gente supiera que ese río, su río, podía sembrar también la muerte.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El río, puesto de pie, amenazó el Puente de Carlos, pero después lo perdonó.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los días pasaban, marcados siempre por la angustia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dicen que una mañana el río vio el terror en los ojos de todos los hombres y se conformó. Respiró profundamente y regresó a su cauce. Allí volvió a adormecerse.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La ciudad quedó en silencio. Hubo que drenar los cimientos. Hubo que derribarla y después reconstruirla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde entonces la gente ha aprendido que la bestia duerme, sí, pero que duerme con un ojo abierto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-8044919351354801073?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/8044919351354801073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=8044919351354801073&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8044919351354801073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8044919351354801073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/agosto-de-2002-yo-llegue-con-las.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-5319542851241232786</id><published>2009-11-09T13:36:00.000-08:00</published><updated>2009-11-09T13:46:41.877-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Los pájaros&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A comienzos de noviembre llegan los pájaros negros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bajan del cielo gris, ese que parece una pared de cemento, y van tomando posiciones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Primero planean sobre ti, trazan enormes círculos por encima de tu cabeza. Tú los miras y te recuerdan a los buitres.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Son pequeños para ser buitres, pero son demasiado grandes para ser solamente pájaros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego se posan en los árboles y te miran. Esperan a que los árboles se queden sin hojas y entonces se asientan sobre sus ramas y desde allí arriba te contemplan, te siguen con la cabeza cuando pasas por debajo de ellos, a lo mejor te vigilan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los pájaros negros ya están en la calle cuando tú sales de casa. No importa a qué hora salgas. Ellos ya están allí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Son los mensajeros del invierno.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Son los que te anuncian que ya ha llegado el frío y que a partir de ahora, a tu alrededor, no habrá más que desesperación y noche.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ellos también son negros como la noche, silenciosos como el invierno, acechantes como el germen del suicidio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por eso, porque son negros, caminan sobre la nieve blanca, destacan sobre la nieve blanca, abren sus picos rojos y graznan horriblemente sobre la nieve blanca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero graznan poco. Ya digo que son silenciosos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A todos nosotros nos gustaría matar al menos a uno de esos pájaros negros. Pero nos da miedo. Pensamos que trae mala suerte.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-5319542851241232786?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/5319542851241232786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=5319542851241232786&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5319542851241232786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/5319542851241232786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/los-pajaros-comienzos-de-noviembre.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-8200694182374868571</id><published>2009-11-08T09:56:00.000-08:00</published><updated>2009-11-08T11:38:44.815-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;Manual de gastronomía checa&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;1.- la klobása&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegasteis al Roxy a las diez y media de la noche. En la discoteca ponían buena música y el ambiente estaba animado. Uno de tus amigos, sin embargo, empezó a encontrarse mal y el resto decidió llevarle a casa. Tú te quedaste. Había una rubia que te estaba haciendo caso. Bailasteis juntos y la invitaste a un par de tequilas. Pero no pudo ser. Una noche más, no hubo suerte. ¿Hasta cuándo te va a durar esta mala racha?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sales del Roxy a las tres de la madrugada. Es el mes de febrero y la temperatura es de doce grados bajo cero. Por Václavák ya no pasa nadie, salvo esos pobres negros que venden droga.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te subes la capucha, te metes las manos en los bolsillos, pateas el suelo. Deberías llamar a un taxi, pero a ver quién se atreve a sacar la mano del bolsillo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces lo hueles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es el aroma del aceite recalentado, de la grasa animal, de la manteca rancia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La boca se te hace agua y te suena el estómago.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te acercas a uno de esos puestos callejeros -abiertos 24 horas- y te quedas mirando la parrilla. Eliges la más grande, la más grande y la más gorda, y pides que te la sirvan con pan, con quépchup y con mostaza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te sientas en un taburete -a la intemperie-, te llevas a la boca esa salchicha y la muerdes. Un chorro de grasa ardiente te estalla contra el paladar. La lengua se te llena de un sabor ácido, picante, sulfúrico, sencillamente delicioso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya no sientes el frío ni la frustración.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Piensas que tienes suerte: has estado a punto de llevarte a la cama a una rubia, a estas horas estarías haciendo el amor como un imbécil, en lugar de estar aquí, donde estás, masticando despacio, muy, muy despacio, una inmensa klobása.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;2- el medovník&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te despiertas a las cinco y cincuenta y cinco de la mañana, es lunes, te revienta la certeza de tener que volver a trabajar, pero sonríes, porque sabes que en algún lugar de la ciudad te está esperando un medovník.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vas al cuarto de baño y te desnudas. Tiritas de frío y te abrazas los hombros. Saltas dentro de la bañera y descubres que no funciona el agua caliente. Da igual. Cuanto antes salgas de casa, antes te comerás el medovník.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el ascensor coincides con un vecino. Es realmente maleducado. No te saluda, y cuando te habla, en realidad te grita, como si fueras imbécil por el mero hecho de ser extranjero. Pobre hombre -piensas-, puede que tenga colesterol y el médico le haya prohibido los dulces, incluido el medovník.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la calle está lloviendo y sigue lloviendo cuando te subes al autobús y te pones a mirar por la ventana. Alguien pensará que es un día triste, alguien que no sepa lo que es un cristal mojado de lluvia, un café caliente y un medovník.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;3- el koleno&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todos llevamos dentro un animal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No mires a tu alrededor, no vaya a ser que veas a la gente observándote y de repente te entre vergüenza de hacer lo que vas a hacer, de hacer lo que exactamente has venido a hacer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No uses los cubiertos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cógelo con las dos manos y hunde la cara en él. Hoza como un puerco y gruñe. Tienes que gruñir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Arráncale la carne y trágatela y cómete también el sebo, esa sustancia blanca que le cuelga por los lados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Deglute dos quilos de músculo caliente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después rebaña todas las hebras y mete el colmillo por todos los resquicios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Usa la lengua y chupa el hueso, chúpalo hasta limpiarle el sabor, hasta dejarlo blanco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estás lleno, tienes el estómago hinchado y crees que vas a reventar. Dale un trago largo a tu cerveza y eructa. Luego eructa otra vez, ahora más largamente, más profundamente, hasta que te salga por la boca el aromático espíritu del koleno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estás satisfecho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te das unos cuantos golpes en la barriga y piensas que eres un tragón y un hijo de puta, sí, te gusta pensar que eres un hijo de puta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estás listo para salir de fiesta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;4- el utopenec&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A veces nos metemos en el local equivocado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desgraciadamente, eso pasa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo el mundo, de repente, ha dejado de hablar y se ha vuelto a mirarte, a miraros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tienen cara de pocos amigos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Os acercáis a la barra y la barmanka no se digna ni a atenderos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Miras a tu alrededor. Solamente ves brazos tatuados, melenas rojizas y barbas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se están acercando, ¿los ves?, se están acercando a ti y se están crujiendo los nudillos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tienes que hacer algo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Reacciona, joder!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Has visto los utopenci. Has visto un frasco enorme, lleno de utopenci. Has visto a los utopenci sumergidos en un líquido que algún día debió de ser vinagre. Están ya blancos y forrados de moho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Levanta la mano y pide uno, joder, grítale a la maldita barmanka que te ponga un utopenec, así, a pelo, no, qué coño, que te ponga dos, o tres, joder, ¡que te los ponga todos!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Verás cómo todos esos energúmenos se paran y te miran. Es posible que incluso la música se apague.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Eso sí, si los has pedido, tienes que comértelos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cómetelos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llénate la boca de ese veneno, de esa droga que te corroerá las entrañas, pero que ya nunca podrás abandonar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las bestias del local ya no te consideran un corderito. Ya eres uno de ellos. ¿No ves cómo te dan palmadas en la espalda?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-8200694182374868571?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/8200694182374868571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=8200694182374868571&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8200694182374868571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/8200694182374868571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/manual-de-gastronomia-checa-1.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-4939024127879176655</id><published>2009-11-07T15:45:00.000-08:00</published><updated>2009-11-08T00:25:43.361-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El cubano&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El cubano se llamaba Lorenzo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era negro y enorme y caminaba un poco encorvado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nació en La Habana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En esa ciudad estudió Medicina y se convirtió en el mejor yudoka de Cuba. Una lesión le impidió representar a su país en las olimpiadas de Barcelona 92.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al año siguiente, junto a otros atletas, vino a la República Checa a hacer una exhibición de artes marciales. Recorrieron siete ciudades en quince días y al final todos regresaron a La Habana, menos él, que se quedó en Praga, ya para toda la vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El negro Lorenzo buscó en todos los periódicos, en todas las secciones de anuncios, a alguna mujer checa que aceptara casarse con él.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La encontró en la sección de contactos. Se llamaba Jana y solamente le cobró noventa mil coronas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era todo el dinero que traía consigo, sus ahorros y los de su familia, pero los consideró bien empleados, ya que era la única posibilidad de que le concedieran  la nacionalidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Alquilaron una garsonka en las afueras de la ciudad y allí fingían ser un matrimonio normal. Ella dormía en la cama y él a su lado, pero en el suelo. Se pasaban los días hablando, inventándose su historia y repitiéndola una y otra vez, en voz alta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los inspectores de este tipo de matrimonios, durante esas interminables entrevistas, amedrentadoras como interrogatorios, no consiguieron encontrar nada extraño. Se fueron y les dejaron en paz.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Jana pudo volver a su rutina anterior y el negro Lorenzo se entregó con los brazos abiertos a la vida que le esperaba a partir de ese momento.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La comunidad cubana de Praga le ofrecía pequeños trabajos para que fuera tirando antes de que encontrara algo mejor. En los locales en los que se bailaba salsa, el negro Lorenzo oficiaba de portero: vendía entradas e impedía el acceso a los gitanos. Después, a las seis de la mañana, cuando ya todo el mundo se había marchado, el negro Lorenzo fregaba todo el local y reponía las cámaras. Si durante el transcurso de la noche se había roto algo, él lo arreglaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A primera hora de la tarde se acercaba al locutorio de los africanos y llamaba a su familia. El dinero le daba para hablar un par de minutos, no más. A veces, si tenía tiempo, les mandaba una carta y algunas fotos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después volvía al trabajo. Se ponía un peto fosforescente de color naranja y paraba a los turistas masculinos de la Plaza de Wenceslao para intentar convencerles de que fueran a bailar la conga al Club Cabaret, el gran burdel del centro, uno de esos edificios iluminados como tiovivos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pasada la medianoche volvía a los locales de salsa. Volvía a cortar entradas, a enfrentarse con los gitanos, a recoger los vasos vacíos, y después a rellenar las cámaras, a fregar el suelo, a encolar sillas, a recoger condones del suelo de los servicios.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un día que le vi un poco más triste de lo normal, le dije:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"¿Qué te pasa, negrón?"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Ay, amigo, hace tres meses que no hablo con mi familia."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me explicó que todos los días les llamaba, pero que ya nadie contestaba al teléfono, y que les escribía una carta a la semana, pero que a él no le llegaba ninguna respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Ay, amigo, que no sé lo que está pasando por allá."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Su fama y su declive comenzó a los ocho años de estar en Praga, después de que una rusa se lo llevara a la cama para averiguar a qué sabían los negros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se quedó estupefacta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Parece ser que el miembro de Lorenzo era punto menos que inconcebible.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La rusa decía que se le columpiaba entre las piernas, a la altura de las rodillas, igual que una liebre muerta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tuvo muchas amantes y la noticia de su extraña anatomía corrió de boca en boca, de mano en mano, de sexo en sexo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Rodó su primer cortometraje pornográfico en enero de 2007.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El verano de ese mismo año firmó el contrato de sus primeras y únicas cinco películas. Era el protagonista. Dicen que le tenían que atiborrar a Cialis para que mantuviera aquella monstruosidad rellena de sangre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hubo un tiempo en que al negro Lorenzo se le podía ver paseando por la calle Karmelická con un sombrero, un abrigo de visón y dos fulanas en cada brazo. Iban a misa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego dejaron de llamarle. Para el negocio del porno, su atributo no era suficiente. El pobre negro era demasiado fondón, caminaba demasiado encorvado, tenía una expresión demasiado boba en sus ojos. La cámara no le quería.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Su última aparición en público tuvo lugar en los vídeos caseros de babosas.com.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El año pasado se le vio en el parque Letná. Eran las dos de la mañana y se dedicaba a abrirse la gabardina delante de las parejas que iban buscando algún rinconcito para hacer el amor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego desapareció.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dicen que se lo tragó Praga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-4939024127879176655?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/4939024127879176655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=4939024127879176655&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/4939024127879176655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/4939024127879176655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/el-cubano-el-cubano-se-llamaba-lorenzo.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-3308705236239987033</id><published>2009-11-06T09:47:00.000-08:00</published><updated>2009-11-06T10:16:11.197-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El espía de la Embajada&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando llegué a Praga, de todas las historias que escuché, hubo una que tardó mucho tiempo en evaporárseme de la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No recuerdo quién nos la contaba, pero siempre que nos reuníamos en un restaurante, en alguna de aquellas primeras cenas de españoles, le pedíamos que nos la volviera a contar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nos la sabíamos de memoria.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hablaba del espía de la Embajada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nadie sabía cómo se llamaba. Todo el mundo le conocía como &lt;i&gt;El espía&lt;/i&gt;. Era evidente que había fracasado en su trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El espía vagaba como un alma en pena por los pasillos de la Embajada y, para disimular, sacaba cientos de fotocopias. Había días que no hacía otra cosa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fotocopiaba páginas de Mortadelo, el menú del Coloseum, el programa del Aero y la contraportada del Dnes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando alguien le preguntaba que en qué trabajaba, el espía se ponía colorado y tartamudeaba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la gente de la Embajada le decía que era fontanero, pero después, como le veían allí todos los días, empezó a decir que era el de mantenimiento. Un día, sin embargo, se estropeó la calefacción y él no supo arreglarla. No le quedó más remedio que admitir que tampoco era el de mantenimiento, sino un diseñador de interiores que estaba intentando acondicionar los despachos de la Embajada según la filosofía Feng Shui.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Ya. Tú vas a ser el espía."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Yo? ¿Espía? Qué cosas tienes."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Venga, coño, reconócelo, que no pasa nada."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Bueno, vale, pero no lo vayáis diciendo por ahí."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El espía, mientras trabajaba en la Embajada, pegaba la oreja al otro lado de las puertas y se paseaba por detrás de los que estuvieran escribiendo en el ordenador. Miraba de reojo las pantallas. Después sacaba una libreta y anotaba algo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al cabo de seis meses, viendo que no había logrado destapar ninguna conspiración, empezó a desanimarse y la sombra de la depresión planeó sobre su alma.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Soy un inútil", decía, "no he conseguido pillar ni a un triste becario conectándose al messenger en horario de oficina."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su jefe le propuso que saliera de la Embajada y que empezara a espiar en el exterior.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Ahí afuera existe un mundo lleno de posibilidades."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Empezó espiando el tren que iba desde Praga hasta Bratislava. Elegía el trayecto nocturno. Había visto en las películas de 007 que en las estaciones más remotas, en los pueblos más pequeños, cuando cae la niebla, se sube y se baja una gente muy peligrosa. El espía acostumbraba a entrar en los compartimentos de repente, de sopetón, a ver si sorprendía a alguien pasando información confidencial o envenenando el bocadillo de algún periodista.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero nada...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un domingo de aburrimiento, mientras jugaba con un peluche de Krtcek, se le ocurrió que podría filtrarse en las filas enemigas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Jamás tuvo tanto trabajo: vendía fruta en un puesto de vietnamitas, por la noche soldaba los raíles de los tranvías junto a un grupo de ucranianos y los fines de semana ponía pintas de cerveza negra en un irish pub.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un día, sin embargo, un vietnamita le dijo:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Ey, espía, vete a la trastienda y súbete una caja de nabos."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y el espía, claro, se hundió.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dicen que en su última etapa, antes de su decadencia final, buscaba con desesperación a sus amigos. Tenía pocos, pero fieles. Se refugiaba en sus casas y les lloraba en el hombro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nadie sabe cómo, de repente, empezó a sospechar de ellos y decidió espiarles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A su amigo Juan, por ejemplo, se le acercaba por la espalda, sin que le viera, y le gritaba:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¡Eh! ¡Boris!"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A ver si caía en la trampa y se daba la vuelta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-3308705236239987033?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/3308705236239987033/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=3308705236239987033&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/3308705236239987033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/3308705236239987033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/el-espia-de-la-embajada-cuando-llegue.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-7150744781774955785</id><published>2009-11-05T12:06:00.000-08:00</published><updated>2009-11-06T04:56:47.209-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Taxistas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;En Praga no hay mayor aventura que levantar la mano y parar un taxi.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;No hablo de llamarle por teléfono.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Me refiero a pararles en plena calle. A pelo.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Atrévete.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Dentro del taxi apesta a humo y por supuesto el taxista está borracho, pero no mucho, todavía distingue los colores y es capaz, con mucho esfuerzo, de no quedarse dormido al volante.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;¿Sigo?&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Pasa al asiento de atrás y aparta la manta y las botellas de cerveza. Piensa que si sólo son de cerveza y no son más de diez, todavía estás de suerte.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Enseguida te darás cuenta de que el taxímetro está apagado. Tú, sobre todo, no pidas que lo encienda y mucho menos se lo exijas. Lo haría funcionar tres veces más rápido de lo normal y en menos de doscientos metros ya tendrías que pagar más dinero del que te queda para acabar el mes.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Así que, si quieres un consejo, ponte cómodo e intenta pasar inadvertido. No toques las narices.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Tampoco te pongas nervioso porque no respete los límites de velocidad. Sé positivo: en caso de accidente, no cabe ninguna posibilidad de que te quedes inválido.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Si eres una persona observadora, no se te escapará que ya habéis pasado más de cinco veces por el mismo sitio. Bueno. Praga es hermosa, ¿no?, siempre merece la pena volver sobre ella.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Cuando lleguéis a tu destino, el taxista te dirá, por ejemplo, que la carrera son novecientas coronas.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;¿Te parece mucho? Quizás habrías debido negociar antes el precio. Para la próxima vez ya lo sabes.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Págalas.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Te voy a decir lo que pasará si no las pagas.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Llegará un momento en vuestra conversación -dificultosa a causa del idioma- en que tú le amenazarás con llamar a la policía. Él se mostrará de acuerdo -convencido de que es él quien lleva la razón-, cogerá el móvil y él mismo hará esa llamada. Hablará en checo durante unos segundos y después colgará.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Esperaréis, en silencio, dentro del coche.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Cuando empieces a sospechar que no ha llamado a la policía, o mejor, que no ha sido a la policía a quien ha llamado, seguramente ya será demasiado tarde.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Dos personas han entrado en el asiento de atrás. Tú estás en medio de ellas. Hablan un momento con el taxista y eso es lo último que escuchas.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;A la mañana siguiente te despiertas en el hospital. Tienes la cara hinchada y un par de huesos rotos.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;En tu cartera, donde guardabas todas tus tarjetas y un montón de billetes, te han dejado novecientas coronas.&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;¿A que ya no te parece tanto dinero?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-7150744781774955785?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/7150744781774955785/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=7150744781774955785&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7150744781774955785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/7150744781774955785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/taxistas-en-praga-no-hay-mayor-aventura.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-112191965960999796</id><published>2009-11-05T09:20:00.000-08:00</published><updated>2009-11-05T10:13:53.937-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;b&gt;Los turistas&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;El señor Collado, comercial de Vodafone, aprovechando el puente de la Semana Santa y a pesar de la abarcadora sombra de la crisis, decide tirar la casa por la ventana y se lleva a la familia a conocer Praga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vuelan con Wizz Air.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El niño se ha pedido ventana. Después de una hora de estar mirando las nubes, empieza a aburrirse y pregunta:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Papá."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Qué."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Dónde está Praga?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"En Checoslovaquia."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Y eso qué es?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Un país."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Como España?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¡No, hijo! ¡Como España no!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La agencia de viajes ha puesto a su disposición un taxista de esos que no parecen taxistas, de esos que usan corbata, perfuman el taxi con un ambientador de limón y llevan la foto de la familia en el salpicadero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Él mismo se planta en el vestíbulo de llegadas internacionales -zona schengen- con un cartelito en el que aparecen el nombre y los dos apellidos del señor Collado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Mira, papá. Ese señor nos está esperando."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Sí, hijo. Tú no te separes de mamá, ¿me oyes?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el hotel es la señora de Collado la que se adelanta y la que se acerca al mostrador de la recepción. No en vano lleva dos años recibiendo clases de inglés en el Centro Cultural del barrio, allí en Usera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Jelou. Güi jaf guan rum."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El recepcionista enarca las cejas. La señora de Collado insiste.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Reserveision. ¿Comprende mí?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El recepcionista se vuelve hacia su compañero y le pide que le dé la llave de la habitación de los españoles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El señor Collado se acerca por detrás.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Algún problema, cariño?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"No, nada. Esta gente, que no sabe inglés."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La familia Collado compra gorritos de aviador y, junto con otros dos mil turistas, se queda embobada delante de los muñequitos del Orloj.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La familia Collado recorre todas las tiendas del centro de Praga en las que se vende cristal de bohemia -es el regalo para la abuela- y después corre a visitar el Puente de Carlos, ese que han visto en la televisión, en el programa de &lt;i&gt;Españoles por el mundo.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una vez allí, el niño no puede apartar los ojos del Moldava. Algo de ese río se le ha metido dentro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su padre, viéndole, se enternece.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Si quieres, cuando lleguemos a Madrid, te llevo a remar al Retiro."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La familia Collado, siguiendo las recomendaciones de una guía de Praga que compraron en el FNAC, se une a una multitud de gente que hace cola para tocarle el lomo al relieve de un perro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Por qué tenemos que hacer esto, papá?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"No sé, hijo. Lo hace todo el mundo. A lo mejor trae suerte."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La familia Collado sube al Castillo de Praga. Allí se queda mirando el cambio de guardia y después se hacen fotos con el soldado que está en la garita. Eso les hace mucha gracia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Sóplale, hijo, ya verás cómo ni siquiera parpadea."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La familia Collado, ya cansada de hacer turismo, se mete en una de las cafeterías que recomienda la guía de Praga, una cafetería que, además, es cubista.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Te acuerdas de Dalí, hijo, ése de los bigotes para arriba?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El niño se queda pensando...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llega el camarero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La señora de Collado le dice que le traiga un manchado en vaso largo con leche templada y que busque por ahí a ver si les queda alguna bamba de nata.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El camarero le dice que de eso no tienen, que se conforme con un café con leche y un medovník o que se vaya a otra cafetería.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Qué desagradable es esta gente", dice la señora de Collado, "encima que les estamos dando dinero."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el avión, ya de vuelta a Madrid, el niño parece un poco triste.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego, mirando al suelo, dice:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Es bonita Praga."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El señor Collado le acaricia la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Sí, hijo, pero como en España no se vive en ningún sitio."&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-112191965960999796?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/112191965960999796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=112191965960999796&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/112191965960999796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/112191965960999796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/los-turistas-el-senor-collado-comercial.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-1170601126279459555</id><published>2009-11-03T11:34:00.000-08:00</published><updated>2009-11-03T12:26:45.579-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El túnel&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval apenas si tiene diecinueve años.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval se despierta a las cinco y media de la mañana y se gira en la cama, se pone de cara a la ventana de su habitación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es de noche. Es tan de noche como anoche cuando se fue a dormir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y está lloviendo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es una lluvia melancólica, una lluvia murmuradora, una lluvia que no termina nunca de caer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dicen que llueve como si llevara lloviendo toda la vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval apenas si tiene diecinueve años.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sale a la calle con la mochila a la espalda y camina entre charcos hasta la parada del autobús.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Allí escucha llover y escucha cómo la uña del frío le rasca el hueso y se le va inmiscuyendo en los tuétanos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El autobús llega, puntual.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se sienta al lado de la ventanilla y con el dorso de la mano le limpia el vaho al cristal. Se asoma.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La niebla está envolviendo la ciudad. La niebla, como un aliento maléfico, convierte al tráfico en una serpiente tetrapléjica y se posa sobre la superficie del río, adormeciendo sus aguas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval apenas si tiene diecinueve años.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy en el colegio le enseñarán a ponerle un dos a la molécula del agua para hacerla oxigenada. Le enseñarán que si un verso termina en una palabra aguda, hay que sumarle una sílaba. Le enseñarán la función coseno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval mira por la ventana del aula, ve los árboles arqueados por la cuerda del viento y piensa que todo lo que le han enseñado en el colegio no le sirve absolutamente para nada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval sigue mirando por la ventana. Apenas oye al profesor. Ahí afuera debería ser de día, pero flota una sombra clara, un velo fantasmal, una telaraña que entenebrece la vida. Y el cielo es blanco como una pared.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval apenas si tiene diecinueve años.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sale del colegio y ya es de noche. Son las tres y media de la tarde y ya se ha desplomado la noche sobre Praga. Es la misma noche que le recibió esta mañana, nada más despertar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sabe que será peor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sabe que después de la lluvia vendrá el frío, y al mismo tiempo que el frío, vendrá la nieve, y el mundo que abarcan sus ojos se habrá transformado en un inmaculado sudario.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval, con la mochila a la espalda, camina desde la parada del autobús hasta el panelák.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En casa enciende todos los electrodomésticos, se pone música, conecta la televisión a todo volumen. Pero es inútil: la lluvia se sigue oyendo. La tiene ya dentro de sí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sentado en una silla, lleva tres horas mirando la pared. La madre, preocupada, le pregunta si no tiene nada que hacer para mañana.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval lo piensa un momento y le responde que sí. Luego se levanta y se encierra en su habitación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Abre la ventana.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pone un pie en el radiador y se sube al alféizar. No mira hacia abajo. Simplemente se deja caer. No tarda ni dos segundos en reventarse contra el pavimento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un gitano que pasaba por ahí se le queda mirando un momento y después sigue caminando hacia la potraviny, a comprar el pan.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por fin una señora que paseaba a su perrito se digna a llamar a la policía y la policía llama al juez y el juez ordena levantar el cadáver.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No hay mirones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por las escaleras del panelák huele a gulás. Algún vecino debe de estar preparando la cena.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval, no sé si lo hemos dicho, apenas si tenía diecinueve años.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-1170601126279459555?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/1170601126279459555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=1170601126279459555&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1170601126279459555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/1170601126279459555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/el-tunel-el-chaval-apenas-si-tiene.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-6691168309190845015</id><published>2009-11-02T07:49:00.000-08:00</published><updated>2009-11-02T08:14:03.950-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;Hajzlbába&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Siempre hay algún español, generalmente recién llegado a Praga, que se me acerca y me dice:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"¡En esta ciudad se paga hasta por ir a mear!"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por supuesto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El día que, en nombre de algún absurdo progreso, hagan desaparecer de nuestra vida a la ruda, a la torva, a la abnegadísima hajzlbába, ese día, digo, haré las maletas y abandonaré para siempre esta ciudad. Me iré con el corazón destrozado, pero juro por mis hijos que no miraré atrás ni una sola vez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La hajzlbába custodia los urinarios.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La hajzlbába tiene que ser gorda y tetona como una vaca y llevar un pantalón corto que le deje al aire las varices, si no, ni es una hajzlbába ni es nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La hajzlbába te espera, sentada en una silla canija, con un cigarrillo en la mano y la radio encendida a todo volumen. La radio le sirve, más que para enterarse de lo que pasa en el mundo, es decir, más allá de los urinarios, para no estar oyendo todo el día el chorrito contra la loza y las blasfemias de los estreñidos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La hajzlbába, si quieres, te informa de los precios: concha, dos coronas; cabina, cinco coronas. Tú eliges.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después te mira directamente a los ojos, mide el alcance de tus necesidades y te entrega la cantidad exacta de papel. No se equivoca nunca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La hajzlbába mantiene pulcros los urinarios -le va el negocio en ello- y siempre te tiene preparado el jaboncito dentro de la red.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En los urinarios del centro de la ciudad, la hajzlbába tiene que vérselas con las engreídas extranjeras -casi siempre españolas- que visten abrigos de visón y que no solamente no entienden que tengan que pagar, sino que, además, pretenden entrar juntas a hacer su pipí. La hajzlbába, ese cancerbero de las buenas costumbres, dice que no con la cabeza. Las españolas intentan discutir con un inglés esperpéntico. Entonces la hajzlbába tiene que volver a intervenir: da un tremendo manotazo a la mesa y se acabó la discusión. Allí no mandan más huevos que los suyos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Peor es en las estaciones de autobús. Allí la hajzlbába acostumbra a enfrentarse a los mendigos diarreicos y a los pobres heroinómanos. Hace algún tiempo, si demostraban que tenían dinero, los dejaba pasar. Sin embargo le ponían los baños perdidos y se vio obligada, muy a su pesar, a prohibirles la entrada. Aún hoy, si alguno de ellos se pone pesado y molesta demasiado, la hajzlbába lo desencuaderna de una hostia y aquí paz y después gloria.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esos españolitos recién llegados a Praga no saben o no recuerdan que en su país, hace años, también existieron las hajzlbábas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Su desaparición fue el principio de nuestra decadencia. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-6691168309190845015?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/6691168309190845015/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=6691168309190845015&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/6691168309190845015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/6691168309190845015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/hajzlbaba-siempre-hay-algun-espanol.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-3519283309780040840</id><published>2009-11-01T13:19:00.000-08:00</published><updated>2009-11-01T13:54:23.513-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;b&gt;El rey de la noche&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sebastián Jiménez, uno de esos hijos de inmigrantes que lleva viviendo en Praga más de cuarenta años, me invitó a una vieja herna de Spálená para ponernos ciegos de cervezas y hablar de putas como es debido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Era una de esas hernas peligrosas, auténtico territorio comanche, en las que es mejor entrar mirando al suelo, por lo que pueda pasar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegué diez minutos antes de la hora acordada y él ya estaba allí. A juzgar por la magnitud de su borrachera, debía de llevar allí mucho tiempo. Me confesó que se había bebido quince cervezas y siete fernets, es decir, justo cinco cervezas y cinco fernets menos de lo que necesitaba para perder el control y empezar a mearse en los pantalones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me dijo que me sentara enfrente de él y que empezara a pedir cervezas sin parar, ya que era más que evidente que me sacaba mucha ventaja.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se encendió un cigarrillo, aunque ya tenía uno encendido en el cenicero, me enseñó un lacito negro que llevaba en la cremallera de la bragueta y me explicó que estábamos de luto porque las putas de Praga habían muerto. Se refería, por supuesto, a las putas de antes, a la Praga de antes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Las putas de ahora", me decía, con lágrimas en los ojos, "se pasean por Na Prikope&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;    &lt;!--EndFragment--&gt;    y te cobran tres mil coronas por llevarte a un parque y pegarte el sida."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y añadía, decepcionado:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Son flacas y extranjeras."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me dijo que hay otro tipo de puterío que se hace fuerte en los burdeles, esos edificios multicolores, iluminados como verbenas y rodeados de negros que no saben ni una sola palabra de checo. Sebastián movió la cabeza con pesadumbre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Allí hay putas musculosas, putas coreógrafas, putas que están haciendo un máster en Economía. En fin, un desastre."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces me habló de las putas de antes, de la Praga de antes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Tú la llegaste a conocer, David?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Un poco."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me dijo que aquellas putas frecuentaban los locales nocturnos y eran irreconocibles a primera vista. Esperaban a que te cansaras de bailar y fueras a sentarte a la barra. Ellas se sentaban a tu lado e iniciaban una conversación casual, intrascendente. Te sonreían. Tú las invitabas a una copa y ellas decían que gracias, pero que preferían un zumo. Te olvidabas de tus amigos y cuando querías darte cuenta, llevabas hablando con ella toda la noche y la estabas sacando a bailar. Entonces el pincha, compinchado, hacía sonar una música lenta y tú ya estabas perdido. La sacabas del local y la invitabas a tu casa. En el taxi te sentías poderoso. Eras el maldito rey de la noche. Y ya en casa, cuando ella te había hecho llegar al límite y estabas ya a punto de reventar, te pedía dos mil coronas. Y tú las pagabas. Joder si las pagabas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Yo me las conocía a todas. Pero no nos saludábamos y repetíamos siempre ese mismo ritual. En mi mesita de noche ya les tenía preparadas las dos mil coronas. Así no tenían la necesidad de recordarme que eran prostitutas. Y yo me sentía el rey de la noche."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-3519283309780040840?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/3519283309780040840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=3519283309780040840&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/3519283309780040840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/3519283309780040840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/11/el-rey-de-la-noche-sebastian-jimenez.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1548068195902927009.post-4991484573511319788</id><published>2009-10-31T14:57:00.000-07:00</published><updated>2009-10-31T16:09:08.658-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;El poeta&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;La poesía, en Praga, se escribe en español.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Pero el poeta nos esconde su poesía. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;El poeta incumple con su primera obligación -la de alimentarnos- y nos retira de la mesa sus poemas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;El poeta, cada mañana, se ahorca en su corbata gris y se entierra en el sótano de la Embajada. Se hace rodear de facturas, de becarios y de timbrazos de teléfono.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Intenta despistarnos.&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Sabe que los sabuesos de la poesía, siempre tan previsibles, buscarán al gran genio de los próximos cincuenta años en el humo de las hóspodas, en las mesas corridas de los comedores sociales, en los hospitales para alcohólicos o tras las ventanas enrejadas de los manicomios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Yo, sin embargo, le encontré al otro lado de cinco puertas blindadas y más allá de tres detectores de metales. Se secaba el sudor de los sobacos con una bandera rojigualda y hacía versos cuando nadie le veía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Es un poeta que no nos da de leer. Que nos mata de hambre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Pero a quién le importa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Sabemos que cuando Praga sea invadida por los vendedores de nada, nos quedarán sus versos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Morir es sólido. Morir es algo que&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;apretamos con los dientes del miedo&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;hasta no poder más.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;Sabemos que cuando el Castillo de Praga amanezca convertido en un inmenso Starbucks, al menos, para consolarnos, nos quedarán sus versos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Asesinar es humano. Lo digo&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;por si no os habíais dado&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;cuenta. Matar en frío&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;y por la espalda para alcanzar&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;la salvación es, si cabe,&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;aún más humano.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Sabemos que cuando terminemos de irnos de aquella ciudad que un día se llamó Praga, nos llevaremos con nosotros sus mejores versos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Poema suprimido temporalmente.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Dejo el hueco para un posible reimplante.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Quiero ser yo la persona a la que el poeta, en su lecho de muerte, entregue todos sus textos y le obligue a jurar por Dios que los arrojará al fuego. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;"Lo juro", le diré, con la mano izquierda en el pecho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Morirá.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Entonces cogeré esos textos y los llevaré corriendo a la imprenta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1548068195902927009-4991484573511319788?l=elmedicodelapeste.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/feeds/4991484573511319788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1548068195902927009&amp;postID=4991484573511319788&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/4991484573511319788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1548068195902927009/posts/default/4991484573511319788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmedicodelapeste.blogspot.com/2009/10/el-poeta-la-poesia-en-praga-se-escribe.html' title=''/><author><name>david llorente</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07953982740619105211</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_BRtUj1p2WC4/SuwDMTgQILI/AAAAAAAAABg/zL9ArGCqIao/S220/yo,+david.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
