Epidemología

Desde que se declaró la peste, ya nadie reconoce esta ciudad.
Hay que cerrar las puertas de esta Praga bubónica.

domingo 20 de febrero de 2011

Lo que no escribo

A veces sucede que me quedo con el bolígrafo entre los dedos, con un papel en blanco delante de mí, sin saber muy bien de qué escribir.
Sé, sin embargo, que tengo que escribir algo.
Sé que vine aquí, a esta oscura cafetería, a escribir algo que todavía no sé.
Pero no importa.
Da igual que no se sepa lo que se quiere escribir: hay ocasiones -cuando me quiero morir, no me importa de qué manera- que no me hace falta escribir de nada.
Lo único que me hace falta es eso: escribir.
Dónde digo escribir, léase chillar, vomitar, huir.
En realidad estoy escribiendo esto que estoy escribiendo como podría estar escribiendo otra cosa que no estoy escribiendo, como podría estar escribiendo, por ejemplo:
"Amor mío, perdóname, sé que a veces te hago más daño del que puedes llegar a soportar, pero créeme -te lo suplico- cuando te digo que camino hacia ti, que el mundo se ha inclinado para que no me quede más remedio que seguir cayendo hacia tus brazos.¨
Sí, podría escribir eso, y daría igual, porque no es eso lo que quiero escribir, o porque puedo decir esto como podría decir otra cosa, como podría decir, incluso, todo lo contrario.
He pensado que a lo mejor escribo para no pensar.
El otro día vi una obra de teatro que se llamaba Gregor Samsa. En ella, un monstruo, encerrado en un habitáculo asqueroso, repetía constantemente: "No pienses, no pienses, no pienses. ¿De qué te sirve pensar?"
Y me pareció que a veces, cuando me siento a escribir, me siento a no pensar, y que lo que acabo escribiendo, en realidad, es la historia de mi no pensamiento, y que a los hombres, quizás, habría que medirles no por lo que dicen, no por lo que no dicen, no por lo que escriben, no por lo que no escriben, sino por aquello que escribieron para no decir y por aquello que dijeron para no pensar y quizás, también, por aquello que pensaron para no actuar.
Yo a veces escribo: "Los árboles, en Praga, comenzaban a florecer",
cuando en realidad quiero decir: "Por favor, ¿alguien sabe cómo quitarme de encima esta tristeza?",
y digo, a lo mejor: "¿Qué te ha gustado más: la película o el sushi?",
cuando en realidad estoy pensando: "Amor mío, dime, por favor, que, a pesar de todo, no te estoy perdiendo",
y es posible que piense: "No te preocupes, David, mañana todo irá mejor",
cuando lo cierto es que me estoy esforzando por no abrir la ventana y saltar al vacío.
Pero todo esto que escribo, lo escribo por escribir.
Lo escribo, simplemente, para no pensar en algo malo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

por que escribes esto en un blog?

Anónimo dijo...

¿y tú por qué preguntas cosas tan estúpidas?

yo creo que lo escribe en SU blog, porque le sale de la ***** escribir en SU blog lo que le da la gana. por eso, ¿no crees?

Teresa dijo...

La literatura es un puta - sirve para salvar a los ecritores, para darles sentido a esas almas que son capaces de ver que no lo tienen y que nunca lo han tenido, solo que no lo sabían. Sin embrago se visten co ella, todos nos enredamos con ella... para salvarnos, porke nadie es capaz de soportar aquel vacío absimal... y nadie es capaz de entender el sentido de todos los sentidos del mundo...

Balooart dijo...

Nunca fuí muy buena actuando,se me daba mejor pensar creía yo. En este caso me has convencido, se me daba mejor no pensar escribiendo. Pero si me paro un momento y te digo cuanto te quiero, en realidad quiero decir ¡cuanto te quiero!, pero siempre me parece que no es tiempo.

Madina Yabisa dijo...

En el otro lado de esta oscuridad está la luz más brillante que jamás hayas visto y, aunque no te lo creas, viene de tí.

Dale la vuelta a la tortilla y verás que eres lo que anhelas.

Anónimo dijo...

palabras sólo son palabras, letras agrupadas...al decir o al escribirlas..pensamientos son otra cosa..a mí me interesaría cuántas veces uno realmente dice lo que piensa..todo es actuar

Anónimo dijo...

"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio."